¿Pensión? Los 10 errores más comunes…

  1. Creer que éste es un tema que le compete a las personas mayores de 40 años.

Para lograr mantener un buen estilo de vida en nuestro retiro, la planeación financiera y el ahorro de nuestra futura pensión debe empezar en nuestra juventud.

En éste caso los 40 no son los nuevos 20, a menos que en tus 40 tengas un ingreso que te permita ahorrar por los 20 años de trabajo que deberías haber aportado hasta ese momento.  Siendo realistas pocos tenemos un ingreso tal que nos permita generar semejante ahorro y muchos sistemas pensionales exigen igualmente un mínimo tiempo de cotización, por lo cual así podamos compensar el ahorro, tal vez no sea suficiente para obtener una pensión.

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  1. Delegar la Responsabilidad al Estado.

Sin entrar a discutir si en nuestros países contamos o no con un buen sistema de seguridad social, seguramente que en la mayoría tendremos reparos al mismo, es indiscutible que la responsabilidad de garantizar un ingreso futuro que nos permita vivir dignamente durante nuestra edad adulta nos compete, más aún si no gozamos de protecciones estatales que nos permitan hacerlo.

Así mismo, a diario escuchamos que los sistemas pensionales en el mundo tienden aumentar la edad de pensión, debido a que la expectativa de vida de la población ha aumentado y continua con ésta tendencia y adicionalmente porque se debe compensar el bajo o negativo crecimiento demográfico de algunos países, por lo cual es imperativo contar con un buen ahorro pensional que nos permita incluso sortear las futuras reformas en los sistemas.

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  1. Desconocer los sistemas pensionales de tu País.

“La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimiento, sino el hecho de negarse a adquirirlos”  (frase atribuida a Karl Popper, uno de los más influyentes filósofos austriacos del siglo pasado).

A nadie más que a nosotros nos debe interesar conocer el sistema público y privado de pensiones a disposición en nuestros países, analizar las diferentes alternativas, verificar la regulación que tienen y el respaldo con el que cuentan dichas entidades, elegir la más adecuada antes de contratar, escoger planes o alternativas de inversión de renta fija con bajo nivel de riesgo, conocer todas las comisiones y condiciones de los diferentes productos, solicitar la asesoría de varios expertos y teniendo total claridad escoger la mejor opción.

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  1. No realizar ningún tipo de ahorro ni aporte con la falsa creencia de que no se va obtener una pensión.

A pesar de que se habla mucho de que ésto ocurre con los Millennials (generación nacida entre 1981 y 1996), el pesimismo por las pensiones no es un tema nuevo, desde los Baby Boomers (nacidos entre 1946 y 1963), pasando por la Generación X (nacidos entre 1964 y 1980) e incluso llegando a los Centennials (nacidos desde 1997 en adelante) han llegado a reconocer que pese a que son conscientes del peor escenario para su jubilación, no reservaron o no están reservando nada para la misma.

A medida que pasan los años, se va incrementando nuestra preocupación sobre cómo viviremos una vez dejemos o no podamos trabajar y nuestros ingresos se vean reducidos drásticamente o sean nulos y esto se convierte en temor cuando hemos tenido la experiencia de estar sin trabajo por algún periodo y sabemos lo mal que lo pasamos.  Entonces, ¿por qué esperar a que nuestra peor pesadilla se vuelva realidad?

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  1. Cotizar sólo cuando es obligatorio.

La mayoría de sistemas pensionales centran su reglamentación sobre las personas empleadas y en muchos países la cotización es obligatoria, sin embargo, para las personas independientes o autónomas es un tema opcional, principalmente porque para los gobiernos es difícil regular su actividad y muchas de ellas no realizan ningún aporte ni ahorro.

Por lo anterior se encuentran en un alto grado de vulnerabilidad, ya que muchas veces su ingreso depende única y exclusivamente de su capacidad y disponibilidad laboral.  Entonces ¿Qué sucederá ante una incapacidad o invalidez permanente? ¿De qué van a vivir cuando ya no puedan trabajar?

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  1. Realizar un mínimo aporte o ahorro y tener la expectativa de que tu pensión será igual a tu salario o ingreso actual.

Con toda seguridad la expectativa de pensión en la mayoría de nuestros países es apenas un porcentaje de nuestro ingreso actual, que en el mejor de los casos, bajo el cumplimiento de exigentes requisitos que un mínimo de la población logra cumplir,  no sobrepasa el 80% de ese salario.

Sin embargo, para la gran mayoría y en el mejor de los casos, ese porcentaje estará entre un 45% a un 65% de nuestro ingreso actual, lo que sin duda afectará nuestra calidad de vida.

Por ello si queremos una mínima pensión entonces realicemos un mínimo aporte, pero si lo que queremos es mantener nuestra calidad de vida, debemos sin lugar a dudas complementar nuestro aporte con otro tipo de ahorro como rentas vitalicias, fondos de inversión de renta fija, planes de previsión asegurados o seguros de vida de ahorro.

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  1. Confiar que tu capacidad laboral es permanente e inagotable.

La mayoría de sistemas pensionales contemplan el escenario de la incapacidad e invalidez permanente del cual ninguno de nosotros estamos exentos, pero para ello se requiere que la persona haya cotizado al sistema durante un tiempo mínimo y normalmente se encuentre aportando durante la ocurrencia del evento.

Es por ello que debemos tener mucho cuidado con aquellos periodos que por diferentes circunstancias no estemos aportando, ya que no tendremos derecho a éste cubrimiento en la eventualidad de un siniestro.

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  1. Creer que tus ingresos o rentas extras serán suficientes durante tu retiro.

Tener un ingreso o renta extra es una excelente alternativa complementaria, pero no sustituye la pensión. Cuando somos adultos mayores debemos contar con una pensión fija  mensual que nos garantice el cubrimiento de nuestros gastos vitales sin depender de los ciclos económicos o condiciones de mercado que puedan afectar éste ingreso.

Por ejemplo, puedo percibir una renta de un inmueble en arriendo, qué sucede si por las circunstancias económicas, éste tiene largos periodos de vacancia, ¿de qué voy a vivir durante éste periodo?

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  1. Claridad legal sobre los beneficiarios

Es de suma importancia resolver cualquier tema legal relacionado con los beneficiarios de nuestra pensión, ya que deseamos que ante cualquier eventualidad, nuestra familia pueda recibir dicho ingreso.  Sin embargo, a diario vemos muchos casos en los cuales esto no es posible, ya que se desatendió un tema legal, como por ejemplo un divorcio no formalizado.

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  1. Delegar a nuestros hijos la responsabilidad de mantenernos en nuestra vejez.

Si bien es cierto que un buen hijo siempre va procurar el bienestar de sus padres, asumir que a futuro van a tener la disponibilidad o capacidad económica de mantenernos es un panorama bastante incierto e injusto con ellos.

Adicionalmente si durante tu vida fuiste una persona independiente que fue capaz de generar su propio ingreso y sacar muchos proyectos de vida adelante, creo que tu idea de retiro no sea ser una persona totalmente dependiente de las decisiones de terceros.

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De ti depende que tu retiro sea la mejor etapa de tu vida.

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La gratitud y el placer de dar

En el camino hacia una vida frugal llega un momento en que logras controlar tus cuentas, tu ansiedad sobre la administración del dinero disminuye y disfrutas de lo simple y esencial.  Descubres que sin lugar a dudas el dinero es importante, sin embargo, más dinero no da más felicidad, lo valoras en su justa medida.

Nací en un país con muchas desigualdades y vivo en un país con muchas desigualdades con altos indicadores de pobreza, donde muchas personas no llegan a tener ni siquiera aquello que consideramos vital.  Al vivir de manera frugal y tener un comportamiento de consumo consciente, te humanizas, tu visión del mundo cambia y ves la realidad de aquellos menos favorecidos.

Al reconocer ésta realidad, pronto te darás cuenta que vives en abundancia y tendrás una actitud de gratitud por lo que el dinero te permite tener, un techo para tu familia, vestuario y alimentos diarios, un medio de transporte, educación, en pocas palabras, calidad de vida.

La gratitud te llevará a la acción, a evitar quejarte de la situación o pretender que la responsabilidad es de todos los demás, menos tuya y querrás ser parte activa del cambio.

A veces pensamos que nuestra contribución puede ser insignificante y por ello no lo hacemos, sin embargo, lo que consideramos poco puede significar la oportunidad de vida para una persona que lo necesita.  Es increíble ver lo que pequeñas acciones, pueden hacer en la vida de una persona y lo que aprendemos al conocer tantos seres humanos que pese a la adversidad, son felices.

Involucra a tus hijos en éstas actividades, de ésta forma estarás formando seres humanos con empatía, compasión, amor y solidaridad por sus semejantes y un profundo respeto por la dignidad humana.

La persona que necesita una ayuda puede estar a tu lado y las formas de ayudar son infinitas.

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“Sé el cambio que quieres ver en el mundo”

Frase atribuída a M.Gandhi

https://www.liderazgohoy.com/6-beneficios-generosidad/

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Menos juguetes, más felicidad.

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Así como los adultos, nuestros niños están bombardeados diariamente con publicidad que les dice que los juguetes los harán felices. ¿Es esto cierto?

Mi hija de 2 años tenía una cantidad incontable de juguetes que empecé a notar que ni siquiera utilizaba, estaban simplemente ocupando un espacio en el ambiente y con toda seguridad jugaba con menos del 10% de ellos.

Era tal la suma que ella simplemente los sacaba todos, los tiraba al suelo y nos tomaba más tiempo recogerlos, que el tiempo que jugaba con ellos. Esto definitivamente no era un juego, era una experiencia abrumadora y aburrida.

Por ello tomé un día la decisión de clasificarlos, para mi sorpresa algunos estaban casi nuevos, tomé unos pocos, en su mayoría didácticos, musicales o deportivos, coloqué unos en una alacena, otros en un depósito donde estuvieran a la vista y la gran mayoría los doné a una fundación de niños donde sin duda les podrían sacar mayor provecho.

Como madre puedo afirmar que el cambio fue extraordinario, mi hija empezó automáticamente a jugar con ellos de una manera totalmente diferente, cada día es más creativa e innovadora en la forma de utilizarlos y al tenerlos ordenados, guardarlos se convirtió en otro fácil y divertido juego.

Pese a su corta edad, su nivel de concentración aumentó considerablemente y focaliza su atención en un mismo juego por más tiempo. Es más independiente, pues al tener menos juguetes, cuidadosamente seleccionados y organizados, los ubica fácilmente y crea sus propios juegos, historias y canciones.

Pude entonces concluir que los niños no requieren una gran cantidad de juguetes para divertirse, mucho menos juguetes costosos y por el contrario son más importantes las experiencias para su aprendizaje, por lo cual es importante procurar que pasen más tiempo al aire libre y que participen en diferentes actividades y juegos que disfruten mucho más.

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Como padres sabemos que nuestros hijos pierden rápidamente el interés por un juguete nuevo, entonces ¿por qué llenarlos de juguetes?

Por alguna razón los seres humanos tendemos acostumbrarnos fácilmente y perder interés por lo material, por ejemplo, aquel automóvil que tanto deseábamos, al año ya queremos cambiarlo, la casa de nuestros sueños, a los cinco años ya nos parece inútil y así podríamos seguir enumerando muchas otras cosas, nuestros hijos no son diferentes.

Los juguetes pasan, sin embargo siempre recordarán una y otra vez las gratas experiencias, sin importar cuanto tiempo haya transcurrido.

“El Aprendizaje es Experiencia, todo lo demás es Información”

Albert Einstein

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