“Screen Time”

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Los que tenemos hijos, seguro hemos escuchado éste término porque la mayoría de nosotros controlamos el tiempo que pasan frente a las pantallas: televisión, tablets, computadores, Smartphone, pero ¿qué pasa con nosotros los adultos?

Te has preguntado alguna vez ¿cuánto tiempo pasas frente a una pantalla? Según varios estudios, a nivel mundial pasamos en promedio 8 horas diarias frente a la pantalla de algún dispositivo electrónico, bien sea por trabajo, información u ocio.  El tema no es insignificante si contamos que adicionalmente dormimos 8 horas y pasamos otras 3 horas promedio atascados en el tráfico, entonces ¿dónde queda nuestro tiempo?

Mi primera acción sobre éste tema, llegó de la mano de mi casero Arram Kong en el 2011, un exitoso ejecutivo que había abandonado todo para convertirse en un Maestro Reiki, Maestro de Filosofía, Coach Profesional y experto en Programación Neuro-Lingüística quien me regaló su libro “It´s OK NOT to be OK”.

En dicho libro mencionaba la influencia negativa que tienen los medios de comunicación en nosotros, primero porque nos lleva a vivir con temor, su negocio actual es volvernos adictos al miedo y aumentar nuestra percepción de inseguridad para que deseemos estar enterados permanente de todo lo que sucede, como si esto fuera el escudo mágico para protegernos de que algo malo nos suceda.

Hoy en día sólo basta con prender un noticiero, telediario o revisar una red social para enterarnos de todas las malas noticias no sólo locales si no en todo el mundo, ahora si esto es con lo que despiertas en la mañana y con lo último que te acuestas, estarás cargado de emociones negativas: miedo, rabia, ansiedad, inseguridad, tristeza, frustración, estrés que determinarán tu actitud y tus decisiones a lo largo del día.

Sé que estarás pensando que no puedes vivir como un ermitaño y que necesitas estar informado, es cierto, pero desde hace muchos años aprendí a diferenciar qué es realmente estar informada y decido qué escuchar, ver o leer, siempre me hago éstas preguntas, ¿ésta noticia aporta valor para mi vida?, ¿es importante que la conozca?, ¿puedo cambiar, mejorar, ayudar o aportar en algo en dicha situación? y desde esa perspectiva elijo.

La segunda causa negativa de los medios es crearnos falsos estereotipos, hacernos creer que nunca somos lo suficientemente buenos porque siempre nos hace falta algo, “belleza”, salud, un mejor empleo, una pareja, perder kilos, un mejor carro, una mejor casa, un nuevo vestuario, la última tendencia de decoración, hacernos sentir seres incompletos funciona, alienta el consumismo y genera millonarias ventas, sin mencionar el grave perjuicio que éste bombardeo permanente puede ocasionar a nuestros niños y adolescentes que aún no tienen la madurez para filtrar ésta información.

Involuntariamente día a día vamos haciendo parte de nuestra vida hábitos como interrumpir nuestras tareas y conversaciones por una notificación, mail o llamada que recibimos en el celular, querer participar de todos los grupos de chat, publicar o ver permanentemente nuestras redes sociales y al finalizar el día llegamos a casa a prender la televisión, el computador o nuestra Tablet.

No es gratuito entonces que estemos cansados y con la sensación de haber pasado todo el día muy ocupados, pero a la larga sin haber hecho nada.  La tecnología genera muchas distracciones que sin darnos cuenta consumen nuestro recurso más valioso: El Tiempo. Es allí donde identificamos que la tecnología en vez de facilitarnos la vida nos la está complicando.

Sin embargo, liderar nuestra vida desde las pequeñas acciones está en nuestras manos, podemos establecer en nuestras vidas qué es lo realmente importante y decidir priorizar y utilizar el tiempo en las tareas que nos lleven cumplir los logros que nos proponemos.

Trabajar por bloques de tiempo que nos permiten focalizarnos, concentrarnos y finalizar la tarea si durante éste tiempo descubrimos el botón de silencio, bloqueamos la publicidad y administramos nuestras notificaciones, a menos que seamos médicos o pertenezcamos algún organismo de emergencias creo que estaremos bien si no consultamos nuestros dispositivos cada segundo.

Pequeños cambios que podemos implementar desde hoy, nos permitirán recuperar nuestro tiempo, nuestra vida y reconectar con los nuestros disfrutando realmente las experiencias ¿Cuándo fue la última comida que tuviste sin ningún dispositivo digital o la última vez que llegaste a casa feliz después de haber tenido un día muy productivo?

Comienza haciendo lo necesario; luego haz lo posible y de repente estarás haciendo lo imposible.

San Francisco de Asís

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¡Qué duros son los apegos!

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El cambio es parte inherente de nuestra vida sin embargo, nuestro hemisferio izquierdo más racional, buscará que tengamos un trabajo estable, relaciones convenientes, rutinas, orden, planeación, propenderá por nuestra supervivencia y seguridad por lo cual nos llevará a acumular provisiones, lo que podríamos interpretar también como bienes materiales y tratando de mantenernos a salvo generará resistencia al cambio.

La resistencia al cambio se manifiesta en cada uno de nosotros en situaciones y formas diferentes, en mis roles actuales como esposa y mamá emprendedora trabajando desde casa, me vi un día sin nada que ponerme y no por capricho de no escoger nada como nos sucede a veces, sino porque realmente el vestuario que tenía no se ajustaba a mi vida actual.

Tenía abrigos, bufandas y sweaters perfectos para un clima frio pero que de nada me servían en el hermoso clima primaveral en el que vivo ahora, botas que me protegían de la lluvia en donde casi no llueve y ropa ejecutiva adecuada para el mundo corporativo pero no para la comodidad de mi casa y mis tareas diarias.

Sabía que debía cambiar inevitablemente mi ropa, pero me tomó más de un año hacerlo porque con miles de excusas postergué la tarea, “por si acaso” la necesitaba más adelante cuando la temperatura bajara, requería ir algún evento o reunión, porque me quedaba bien y había invertido mucho dinero en ella.

Así transcurrió el año, donando de a poco todo aquello que estaba perfecto pero que nunca volví a usar, hasta que por fin me di cuenta que no era aquella ropa a lo que me aferraba, sino lo que en realidad para mí suponía dejar ir, mi vida como ejecutiva, mi ciudad, mi estilo, las personas con las que compartí, todos ya gratos recuerdos de mi pasado.

Es por ello que el desapego a las cosas materiales nos cuesta tanto, porque vinculamos a las cosas nuestras emociones más profundas, un tiempo vivido, roles, personas. Darnos cuenta que no somos lo que tenemos cuesta mucho, pero cuando lo logramos nos conectamos con nuestro hemisferio derecho que nos empuja a progresar, aprender, vivir nuevas experiencias, correr riesgos, conocer nuevas personas, emprender nuevos proyectos.

Aprender el desapego empezando por lo material,  nos llevará a equilibrar nuestros hemisferios para ver todo desde una nueva perspectiva, relativizar las cosas y dejar espacio en nuestras vidas para que entre lo nuevo que nos llevará a evolucionar.

¿A qué quieres abrir espacio en tu vida?

“El secreto de permanecer siempre vigente es comenzar a cada momento”

Agatha Christie

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Minimalismo, Mindfulness, Meditación….¿son una moda o realmente funcionan?

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Hace un tiempo, tuve la oportunidad de vivir un año sabático, gracias a que mi esposo ganó una beca para realizar estudios en el exterior.  En aquel entonces yo trabajaba en el mundo corporativo inmersa en los apuros, el cumplimiento de metas, horarios extensos y por supuesto mucho estrés, pero para eso me había preparado o por lo menos eso pensaba yo.

Sin embargo, ese año marcó mi vida, todo lo que yo creía era el éxito y vivir bien se desvirtuó.  Vivimos en una de las ciudades más caras del mundo con una tercera parte de nuestro ingreso y en un diminuto apartaestudio, para mi sorpresa no sólo logramos ahorrar, si no que viajamos y asistimos a eventos culturales, sociales y deportivos como nunca antes, realmente disfrutamos plenamente la vida con unos recursos bastante limitados, fue la misma sensación de vida plena que tenemos cuando nos desconectamos en vacaciones y con tranquilidad podemos ver todo desde una nueva perspectiva.

¿Qué cambió en éste año?

Al saber que nuestro tiempo en el lugar era limitado, toda nuestra concentración estaba en disfrutar el presente, viajar, conocer, aprender, comer, estudiar, leer, compartir con los entrañables amigos que allí conocimos, vivir conscientemente cada momento, el pasado no era relevante ni el futuro fue una preocupación; Mindfulness.

Además de que nuestra estadía era temporal, nuestro espacio era muy limitado, por lo tanto sólo adquirimos los objetos y la ropa que realmente necesitábamos y que nos aportaban valor, aprendiendo realmente que es “el desapego”; Minimalismo.

Al regresar a mi país, fui diagnosticada con una enfermedad autoinmune crónica que si bien es controlable, no tiene cura, para lo cual el estrés no es un buen aliado, por lo cual inevitablemente si quería mejorar mi calidad de vida reduciendo la inflamación, el dolor, la ansiedad y equilibrar mis bajos niveles de energía debía aprender a relajarme.

La Meditación complementada con un poco de yoga fueron entonces mi tabla de salvación, especialmente para aprender a callar el ruido mental que en mi caso particular me hacía preocuparme excesivamente por el futuro.

Y como la misma vida te va preparando para lo que viene, hace un poco más de un año, estoy nuevamente fuera de mi país por un tiempo incierto, lo cual me ha hecho reafirmar el camino de vida frugal y simple que he escogido, recorrido en el cual sigo aprendiendo pero que desde ya ha traído a mi vida múltiples beneficios.

Tengo los bienes materiales que debo tener, con menos objetos tengo más orden, realizo un consumo consciente, soy más productiva al manejar de forma eficiente mi tiempo, administro adecuadamente mis finanzas y cada día intento vivir feliz en el presente conectándome más con mi familia y las personas que me rodean, disfrutando realmente las experiencias.

Para cada persona mindfulness, minimalismo y meditación pueden tener significados totalmente diferentes, en mi caso tomo de cada práctica lo que me beneficia y busco sin extremismos volver a lo esencial en mi vida.

 

“Yo necesito pocas cosas y las pocas cosas que necesito, las necesito poco”

San Francisco de Asís.

 

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