Concurso de Talentos

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Años atrás cuando aún me encontraba trabajando en el mundo corporativo, tenía una compañera contadora de profesión que ocupaba un cargo de gerencia media, risueña, algo tímida y un poco insegura al momento de tomar decisiones, sin embargo, había una situación donde tomaba el mando y era la Líder indiscutible.  Siempre que había alguna celebración especial, ella magistralmente se encargaba de toda la organización del evento, donde desde el regalo, pasando por la decoración y la comida eran ¡sublimes!

Su innegable habilidad para organizar, la pasión que demostraba en sus creativos diseños, el detalle en la planificación y la exactitud en la realización no pasaban desapercibidos, por lo cual pronto empezamos a pedirle ayuda para nuestros eventos personales lo cual sin dudarlo un minuto aceptaba.  Inicialmente ella quería sólo que cubriéramos el costo de los materiales que utilizaba, pero los resultados eran tan maravillosos que era imposible no retribuir a su trabajo, lo cual a regañadientes empezó aceptar.

Era tal el despliegue de talento que la empezamos a recomendar con nuestro círculo cercano de familiares y amigos y con el tiempo fue tal la demanda que se vio obligada a dedicarse a la actividad que ama a tiempo completo generando los ingresos que hoy le permiten vivir cómodamente.

Esta historia contada en estos cortos párrafos suena simple y fácil, sin embargo para la mayoría de nosotros descubrir nuestro verdadero talento nos puede llevar toda la vida o incluso no lo lleguemos hacer nunca, porque es algo tan obvio e innato en nosotros que ni siquiera se nos ocurre pensar que esto pueda ser un talento.

Si queremos descubrirlo es preciso entonces, empezar por cuestionar nuestras creencias, enfrentar miedos, salir de nuestra zona de confort, conscientemente  estar atentos aquello que realizamos espléndidamente y que los demás consideran único en nosotros, ya que generalmente es algo que no  auto-definimos como un talento e incluso menospreciamos, poco o nada se relaciona con la carrera que hemos escogido, la educación que hemos recibido o la ocupación que desarrollamos.

Inadvertidamente es aquello que siempre estamos de ánimo y dispuestos hacer, incluso si no nos pagan; lo sacamos adelante aún si presenta desafíos; el tiempo transcurre tranquilamente sin que nos demos cuenta cuando realizamos dicha actividad, nos sentimos felices y adicionalmente nos produce un profundo placer cuando  lo ponemos al servicio de los demás.

¿Ya descubriste tu talento?

“Todos piensan que tener talento es una cuestión de suerte, nadie piensa que la suerte puede ser una cuestión de talento”

J. Benavente

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