¡Ignora a los demás!

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Una de las etapas en la cual sentimos mayor vulnerabilidad es sin duda la adolescencia, donde tenemos esa sensación de malestar, intranquilidad y temor de no sentirnos suficientemente atractivos, inteligentes, apreciados y aceptados en nuestros grupos sociales y emergen todo tipo de inseguridades que pueden incluso trascender a la edad adulta adoptando muchos mecanismos de defensa como la timidez, el aislamiento social y la paranoia.

Así mismo, las inseguridades pueden también alentar conductas compensatorias como la arrogancia, el narcisismo o la agresividad que en muchos contextos se materializan a través del dinero y lo que en la adolescencia podía simplemente ser el deseo de exhibir los tenis de moda, en la edad adulta se convierte en la necesidad de mostrar que tenemos el mejor cargo, la casa más grande, el carro más costoso y podemos permitirnos ciertos lujos.

Es claro que todo lo material nos permite una mejor calidad de vida y nos brinda bienestar cuando no pretendemos encontrar nuestra felicidad en ello o compensar nuestras inseguridades adquiriendo objetos no para nuestro disfrute sino para impresionar a los demás, con una necesidad permanente de demostrarles lo exitosos que somos a través de los bienes que poseemos en un vano intento de negar la falta de confianza en nosotros mismos.

 Cuando usamos el dinero como medio de defensa, nos encontraremos trabajando solo para obtenerlo en ocupaciones que aborrecemos y nuestros gastos tenderán a crecer al mismo ritmo en que aumentan nuestros ingresos.  No será una sorpresa entonces que gastemos cada vez más, ya que el dinero siempre será poco en un contexto de comparación permanente con los otros, pues nada material será suficiente para cubrir nuestras inseguridades.

Para evolucionar en la vida y realmente hacernos responsables ¡hay que parar esto!, nuestra felicidad debe ser nuestra prioridad y la confianza en nosotros mismos es el primer paso que nos abrirá la puerta.

Si tienes muchas inseguridades, ¡bienvenido al club! solo eres como el resto de todos los mortales, pues todos los seres humanos hemos vivido alguna clase de inseguridad a lo largo de nuestras vidas pero éstas pueden ser superadas siendo conscientes que son una cuestión de perspectiva con una gran carga de creencias subjetivas sobre nosotros mismos que pueden ser transformadas.

Para ello debemos empezar por olvidarnos de compararnos con los demás entendiendo que sus juicios, creencias, opiniones y sus vidas no son de nuestra incumbencia y al ignorar sus comentarios o actitudes no por descortesía sino entendiendo que son su forma de entender y percibir el mundo, nunca los tomaremos de forma personal impidiendo que nos afecten.

No está en nuestro ámbito de control la forma en que juzguen y actúen las demás personas, pero si está totalmente bajo nuestra elección la reacción que asumimos y la importancia que le damos a lo que los demás piensan de nosotros o desde nuestra percepción lo que creemos que piensan de nosotros.

Cuando decides enfrentar tus inseguridades, confiar en ti y ser feliz, los juicios y opiniones de los demás dejarán de ser importantes y el dinero ya no será un medio para deslumbrarlos, sino que pasará a ser realmente un recurso a tu favor para materializar tus sueños.

“Nunca te preocuparías por lo que la gente piense de ti, si supieras que tan poco lo hacen”

Olin Miller

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