Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes….

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¿Quién no ha hecho resoluciones de nuevo año? Se plantea objetivos, intenta perseguir esos fines y se deja guiar por esos propósitos y sí, ¿Qué sería de los seres humanos sin éstos deseos?

Sin embargo, con el pasar de los meses nos vamos desanimando si la brecha entre nuestra expectativa es muy lejana al resultado y aún si logramos cumplir algunas de esas metas siempre queda una sensación de frustración con las nunca logradas o cuando el desenlace final no era realmente el que esperábamos.

Como frustrada de las resoluciones de nuevo año en recuperación, me di cuenta que la mayoría de mis objetivos siempre estaban planteados en términos del tener, la apariencia,  el lucro, el perfeccionismo y la competencia, en vez del aprendizaje en el proceso y el disfrute de la vida misma.

Adicionalmente, dichos propósitos me llevaban a no aceptarme, negar mi presente y sentir que nunca era suficiente, aunado a la ansiedad que me producía la necesidad de control permanente de un futuro que es totalmente imprevisible.

Por ello abandoné las resoluciones de nuevo año y en lugar de hacer una interminable lista de ambiciones y tareas, hoy elijo a cada momento hacer lo que se siente bien para mí, con el equilibrio y la tranquilidad de honrar verdaderamente mis principios, lo que a la larga me ha llevado adoptar eficazmente los hábitos y las acciones necesarias para vivir lo que para mí significa una vida verdaderamente plena y feliz.

Y aunque la ambición no tiene nada de malo y por supuesto que éste principio de vida no tiene que ser el tuyo, si te sientes identificado con el sentimiento de frustración de las resoluciones de nuevo año como yo, puedes empezar por direccionar tus deseos en función de cómo realmente queremos sentirnos, así por ejemplo en vez de hacer una resolución para ir diariamente al gimnasio en el nuevo año lo que puede tener como resultado que el día que no vayas lo sientas como un fracaso, puedes en su lugar enfocarte en tratar siempre tu cuerpo con la consideración, amabilidad, benevolencia y atención que merece.

Sin embargo, si al abandonar las resoluciones que te propones cada año te hace entrar en pánico y sientes que tu mundo colapsa, intenta ser flexible con las expectativas que te planteas, con lo cual estarás aceptando que no hay uno sino miles de futuros posibles y las oportunidades siempre estarán allí.

«La vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes»

John Lenon

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