“Mi Único Día Feliz, el Día de Pago”

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Hace unos años cuando era empleada solíamos bromear con ésta afirmación en el trabajo, con los maravillosos días de pago y si era día de recibir alguna bonificación especial mucho más porque ese día todo el mundo madrugaba con ánimo, llegaba puntualmente sin ningún contratiempo en el camino, estábamos de buen humor y desbordábamos una gran sonrisa que impregnaba el ambiente de alegría, como solemos decir, ese día nos levantábamos con el pie derecho.

Si ese día resaltaba por lo especial, ya se imaginarán entonces como transcurrían los demás días…lo cual no es nada extraño ya que comúnmente vinculamos la felicidad con la prosperidad y ésta última con la abundancia material y en ese orden de ideas nos sentimos desafortunados si carecemos de riqueza económica convirtiendo la vida en un padecimiento en lugar de disfrutar lo que tenemos.

Contrario a lo que creemos, la prosperidad no es ajena a nadie y se manifiesta en nuestra vida de muchas maneras, relaciones, paz interior, talento, creatividad, resiliencia y por supuesto en lo material; empero seguramente a muchos esto les sonará sólo a palabras bonitas cuando han experimentado una situación económica difícil, porque en esos momentos tenemos la tendencia a centrar toda nuestra atención en nuestras carencias.

Al focalizarnos inconscientemente en la escasez entramos en un laberinto sin salida ya que con ello sin darnos cuenta estamos sólo socavando nuestra autoestima, determinación y la actitud con la cual encaramos la vida, creando un día a día de miedo, preocupación e impotencia, con lo cual no es extraño que en nuestra realidad no se vislumbre la solución.

Por el contrario, al tener una actitud de ver el lado bueno a la situación y encontrar algo nuevo que aprender de la misma haciendo el ejercicio de centrar nuestra atención en toda la abundancia que tenemos en la vida nos sentiremos felices, afortunados y confiados de que tenemos el empuje para trascender la situación y poder disfrutar de la bendición que hay detrás de ella.

Este aparente pequeño cambio de percepción transformará por completo nuestra programación mental negativa, con lo cual dejaremos de vernos como una víctima de las circunstancias y nos haremos responsables por la misma, dando el primer paso para materializar la abundancia que queremos ver en nuestra vida.

“Las cosas no cambian, cambiamos nosotros”

Henry David Thoreau

 

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Photos by Sharon McCutcheon on Unsplash

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