Una Vida de Excesos

melissa-mjoen-385845-unsplashPhoto by melissa mjoen on Unsplash

Esta es tal vez una de las frases predilectas de los tabloides de prensa sensacionalista, lo que inevitablemente tenemos asociado en nuestro cerebro con titulares rojos, escandalosos, directos, cortos y provocativos.

Estos hacen referencia generalmente a conductas dañinas y abuso de sustancias de personas expuestas públicamente, pero en realidad no sólo ellos han vivido los excesos sino que todos de alguna forma hemos caído en ellos, en muchas ocasiones sin ni siquiera darnos cuenta.

Los excesos no son más sino un desequilibrio que trae alguna consecuencia evidente en nuestra vida, ya que el desbordamiento en una conducta implica el déficit de otra, con el desgaste físico y emocional que conlleva, a tal punto que llega el hastío cuando ya ni el exceso en la conducta es placentero.

Basta con observar cómo nos sentimos y qué nos aqueja para ser conscientes de los excesos en los cuales hemos caído y tal vez el que más rápidamente detectamos es el desmán con la comida y la bebida cuando no sabemos poner el límite entre sentirnos saciados o llenos hasta que nuestro cuerpo protesta con una indigestión o una espantosa resaca.

Así mismo, incluso actividades como el trabajo socialmente aceptadas como positivas, cuando se da  en exceso llevándolo a niveles inalcanzables de exigencia pueden ser considerado una adicción que afecta nuestra salud a través de cuadros de ansiedad y estrés crónico.

De igual manera todos sentimos que carecemos de tiempo, sin embargo, hacemos un uso desmedido del celular, las redes sociales, la televisión o Internet, exceso de distractores que nos  privan de realizar las actividades realmente importantes que podrían tener un mayor impacto en nuestra vida.

Nuestras finanzas personales por supuesto no son la excepción, pues muchos empezamos el nuevo año con la realidad de pagar las cuentas del hiperconsumo producto del derroche de las pasadas fiestas, cuando en la euforia de la temporada compramos cosas que no eran necesarias y sólo terminarán acumuladas en nuestras casas, generando caos y desorden.

Este tipo de conductas compulsivas por las que todos hemos pasado en algún momento surgen en nuestra vida como una respuesta inconsciente de viejos hábitos aprendidos que conllevan una gratificación emocional que nos alivia la angustia y la ansiedad temporalmente.  Sin embargo, lo que en principio es una gran fuente de recompensa, con el tiempo sólo se convierte en arrepentimiento.

Por ello al ir identificando nuestros excesos mejoraremos nuestra capacidad de poner las cosas en su justo medio y canalizaremos nuestro foco a tomar las decisiones que nos permitan actuar en coherencia para llevar una vida en equilibrio.

“Además de tratarse de una economía del exceso y los desechos, el consumismo es también y justamente por ésta razón, una economía del engaño.  Apuesta a la irracionalidad de los consumidores y no a sus decisiones bien informadas tomadas en frío; apuesta a despertar la emoción consumista y no a cultivar la razón”

Zygmunt Bauman

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Photo by Aarón Blanco Tejedor on Unsplash

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