Anti-Envejecimiento (Anti-Aging)

vidar-nordli-mathisen-631737-unsplash

Entre muchos abuelos y nietos hay una conexión especial que se logra con muy pocas relaciones en la vida y éste hermoso vínculo es producto de la coherencia entre lo que piensan, dicen y hacen que tienen los niños y los adultos mayores y que les permite ser auténticos, ser ellos mismos; lo que a veces al resto nos puede resultar pintoresco y excéntrico, pero en realidad es su genuina manera de expresarse.

Eso era precisamente lo que yo de pequeña amaba en mis abuelos, esa libertad de ser ellos mismos, sencillamente dejar a un lado las pretensiones y permitirse ser lo que eran; lo que en mucha parte de nuestra vida adulta perdemos.

Sin embargo, hoy por doquier escuchamos el término Anti-Envejecimiento lo que yo interpreto como estar en contra de envejecer y es amplia y comúnmente utilizado por sectores como la cosmética, el bienestar y la salud que resaltan la importancia de la belleza pero no reconocen que la belleza no es exclusiva a la juventud.

Estos sectores son muy influyentes y cambian nuestra forma de pensar sobre el envejecimiento ya que el lenguaje sí importa y mucho, pues a través de las palabras creamos nuestra realidad y sepámoslo o no inconscientemente estamos reforzando la idea de que el envejecimiento es algo que debemos a toda costa combatir generando prejuicio, discriminación y resistencia ante un proceso que es inevitable en la vida.

Con una expectativa de vida en ascenso que hoy ronda los 75 años en muchos países, es absurdo pensar que nuestra vida va cuesta abajo después de los 35, donde por el contrario sin la necesidad de agradar, adaptarnos o socializar que tenemos cuando somos más jóvenes, entramos en una etapa donde va desapareciendo cualquier complejo de superioridad o inferioridad creado por el ego, somos capaces de relativizar las opiniones y sin necesitar la aprobación de nadie se desvanece nuestro afán de compararnos y competir con los demás, redescubriendo nuevamente nuestra esencia.

Al permitirnos ser nosotros mismos aceptando lo que somos, entramos entonces en un mundo inmenso de posibilidades donde somos conscientes de nuestra vulnerabilidad pero superamos los miedos, atreviéndonos a emprender cualquier proyecto siendo conscientes de ser felices y aprender durante el proceso.

Con la madurez, ya las experiencias nos han hecho lo suficientemente humildes para minimizar todo lo superfluo, disipar nuestras inseguridades, parar nuestro ruido mental y trascender los juicios, descifrando realmente a qué venimos al mundo y cuál es la verdadera sustancia de nuestra vida.

Entonces, ¿Es ésto cierto? ¿Es tan malo envejecer?

“Cuando me miro al espejo ya no busco la que fui en el pasado, sonrío a la que soy ahora, me alegro del camino andado y asumo mis contradicciones”

Carolina Herrera

Si te gustó éste post, dale clic en me gusta y ¡compártelo!

Photos by Vidar Nordli-Mathisen and Paolo Bendandi on Unsplash

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.