¿Cuánto Cuesta la Desconfianza?

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El fin de semana pasado tuve la oportunidad de pasar un tiempo de descanso con mi familia en un bello hotel, inmerso en un paraje natural precioso y toda la experiencia fue maravillosa, a excepción del proceso de inventario minucioso que realizan de la habitación en el Check In y en el Check Out, algo que nunca había visto a un hotel realizar anteriormente.

Por pura curiosidad le pregunté al ama de llaves si tenían muchas pérdidas materiales y la respuesta fue aún más insólita que el mismo proceso, ya que me confirmó que aparte de algunas perdidas menores como toallas que generalmente la gente olvida en la piscina, sólo en una ocasión en 1987, año en que se inauguró el hotel, habían tenido una perdida un poco más considerable.

El proceso particular de éste hotel me hizo pensar entonces en todos los costos que se incurren en las empresas y en general en la economía por la falta de confianza, al anticipar una situación negativa que para el caso tenía una mínima probabilidad de ocurrir y el vivir paranoicamente en permanente alerta asignando a sus empleados tareas de control y fiscalización diarias al percibir a todos sus huéspedes como una amenaza.

Así mismo, cuando muchos hoteles hoy buscan la rapidez en todos sus procesos porque entienden que el tiempo es valioso para sus huéspedes y  centran su atención en que todo sea una placentera experiencia, éste por el contrario a través de una creencia extremista y absolutista del riesgo sólo ratificaba la desconfianza como un sinónimo de lentitud generando malestar e impidiendo crear un vínculo real con sus clientes, el cual sólo es posible cuando existe confianza.

La desconfianza se origina desde la valoración del riesgo en la confianza y al final es el miedo a la pérdida el que construye un muro que afecta las relaciones sociales. Pero, ¿Cuál es la pérdida cuando optamos por la desconfianza? Es muy grande, pero como en el caso de éste hotel a veces no lo vemos y apostamos por mantener la desconfianza con el argumento de protegernos.

La desconfianza está ligada al individualismo e inversamente relacionada con la cohesión social, por ello una sociedad construida desde la confianza no sólo sería mucho menos costosa para las personas, las empresas y la economía, sino que nos permitiría a todos ser más humanos y generar espacios de igualdad y construcción colectiva.

“Soy una especie de paranoico a la inversa, siempre sospecho que las personas conspiran para hacerme feliz”

J.D. Salinger

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Photos by Antonino Visalli and Matthew Henry on Unsplash

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