¿Cuándo Empieza tu Vida?

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Hace unos años recibí un seminario en la empresa donde trabajaba por parte de una persona que en su periodo previo a la jubilación le habían designado ésta capacitación dada toda la valiosa experiencia técnica que tenía y recuerdo que durante la misma nos contaba todos los planes y lo que quería hacer una vez se retirara.  Fue tan valioso lo que aprendí, que meses más tarde quise indagar si aún continuaba impartiendo el mismo seminario y quedé impactada cuando me dijeron que se había pensionado y murió tres meses después, pese a que aún era una persona muy joven y vital, con lo cual deduje que la vida no le había dado el tiempo de poder hacer todo aquello con lo cual soñaba.

Con eventos como éste es inevitable entonces pensar en la temporalidad de nuestra propia vida, sin embargo hasta ese entonces sin darme cuenta yo vivía inmersa en lo que consideraba una vida completamente normal y mis días transcurrían atrapada en el tráfico, en un empleo que distaba mucho de ser mi pasión, entre miles de pendientes, quehaceres, el estrés y el agotamiento, con poco tiempo para compartir con la familia y los amigos y una sensación de insatisfacción que de tanto en tanto afloraba a través de la irritabilidad y la queja.

Ahora entiendo que ésto era el resultado de centrar toda mi atención en el exterior, en todo lo que me hacía falta o no había alcanzado, proyectando mis pensamientos siempre al futuro por lo que aquello que aún no tenía se suponía me iba a permitir ser o lograr, en lo que la felicidad se resumía a un fin que siempre dependía de algo, títulos, bienes materiales, viajes, un ascenso, ganar más dinero o peor aún, de que las circunstancias o las personas a mi alrededor cambiaran a mi favor.

Expectativas por supuesto generadas desde un gran ego de qué, cómo, cuándo y dónde deberían suceder las cosas, traducidas en metas que tras ser logradas sólo me llevaban a seguir esperando mi felicidad en alcanzar la meta siguiente.

Al esperar siempre algo que no dependía de mí, ni tampoco estaba bajo mi control, estas contraprestaciones en muchas ocasiones no llegaron, colocándome en una posición de victima que siempre culpaba a los demás y a las circunstancias por sus frustraciones que paradójicamente eran generadas por mi propia pasividad, porque vivía una existencia  llena de concesiones continuas, desprendimientos que no quería hacer y miedos para hacer lo que realmente deseaba hacer, que me generaban desequilibrio, vacíos y decepciones por la contradicción.

Negando que todo era un autoengaño para mantenerme en mi zona de confort, viviendo en la incoherencia de hacer las cosas por las razones equivocadas y evadiendo la responsabilidad de que los resultados que obtenía eran sólo el producto de las decisiones que tomaba y los compromisos que asumía.

Al mismo tiempo que desconocía que es precisamente en la zona de confort, en el plano de todo  lo conocido y lo familiar en donde solo va a suceder lo previsible y seguro, atrayendo las mismas circunstancias y personas a nuestra vida porque condicionamos a nuestro cerebro hacerlo de ésta manera y no nos permitimos ver  ninguna posibilidad más allá de lo habitual y cotidiano que nos rodea.

Sin embargo, ahora sé a través de convivir con una enfermedad volátil como el lupus, que la vida es maravillosamente  imprevisible e imperfecta, con lo cual  he aprendido a abrazar la incertidumbre como parte normal de nuestra existencia, certeza con la cual me olvide entonces por completo de aplazar  y dejar mi existencia pasar ante mis ojos esperando un futuro inexistente y concentrando toda mi atención y energía en lo que realmente tiene importancia para mí, actuando decididamente sin pensar que el día de mañana será mejor que el día que estoy viviendo hoy, disfrutando conscientemente lo que ahora soy, hago y tengo, en lo cual sé que no hay mejor momento que ahora y teniendo la certeza que mi felicidad no depende de nada externo ni de un mañana que llegará,  porque la felicidad es una decisión en el ahora y no un fin que debamos esperar.

“Nuestros miedos no detienen a la muerte sino a la vida”

Elisabeth Kübler Ross

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Photos by Juan Cruz Mountford and Juli Moreira on Unsplash

2 comentarios en “¿Cuándo Empieza tu Vida?

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