El Diablo está en los Detalles

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Eres una persona organizada, reconoces la importancia de tener un presupuesto, sabes cómo hacerlo y sientes que tienes unos hábitos de vida incorporados para ceñirte a él sin embargo, éste falla una y otra vez, ¿Por qué?

Pese a que todos siempre tenemos las mejores intenciones de cómo gastar nuestro dinero, elaborar un presupuesto no es nada fácil y es aún más difícil ajustarse a él, sin embargo, la razón por la cual nuestro presupuesto falla tal vez no está en el dinero, las cuentas por pagar o el ingreso y puede estar en donde menos lo esperamos.

Cuando nuestro presupuesto se va al traste, automáticamente tendemos a pensar que el problema es que debemos ganar más dinero y aunque ésto es una realidad para muchas personas, para otros no lo es. Empero, ésta creencia involucra siempre una expectativa futura de que todo se resolverá una vez se logre, lo que como motivación funciona si efectivamente actuamos para aumentar lo que ganamos o diversificamos nuestras fuentes para obtenerlo sin embargo, sin acción ésto nos lleva a quedar a merced de que las circunstancias externas mejoren a nuestro favor, convirtiéndose en sólo una excusa para autoengañarnos y no fijarnos a lo planeado.

Vincular el dinero al amor, es otra de las razones que ponen en jaque nuestro presupuesto, cuando expresamos el aprecio y el amor a los demás a través del gasto material, con lo cual seremos el cliente que siempre demuestra su agradecimiento con una exorbitante propina, el amigo que siempre invita y paga la cuenta, aquel que se hace cargo y resuelve los problemas financieros de toda su familia, el que da los regalos más fastuosos a su pareja o en padres incapaces de una negativa a su hijos ante las más mínima demanda material de ellos y aunque los regalos son una de las formas a través de las cuales expresamos el amor, el problema está cuando inconscientemente la convertimos en la única forma en la cual lo hacemos.

Así mismo en la sociedad moderna trabajamos arduamente por el dinero, pero simultáneamente le restamos importancia a su administración, en cuyo caso apostamos una y otra vez por la ignorancia, al elegir no saber qué descuentos realizan a nuestro salario; ignorar exactamente cuánto ganamos, debemos o tenemos en nuestra cuenta; desconocer lo que pagamos por impuestos, comisiones e intereses bancarios; no enterarnos de cómo podemos ahorrar para obtener una pensión u omitir averiguar por las opciones de inversión que podemos tener para nuestros recursos.

Desinterés que muchos justifican afirmando que no son buenos con los temas de dinero, delegando así la responsabilidad de su manejo a un tercero, la pareja, los hijos, el empleador, el contador, el banco, el fondo de pensiones. Indiferencia que puede llegar hasta el punto de omitir leer la letra menuda de los contratos e incluso firmar documentos sin conocer y entender plenamente sus condiciones, en lo que las malas experiencias sobran.

Sabemos que el optimismo es de suma importancia para nuestro bienestar, pero cuando lo confundimos con el idealismo nuestro presupuesto entra en problemas, ya que algo que podemos afirmar con absoluta certeza es que la vida es impredecible e imperfecta y en nuestra cotidianidad tendremos que lidiar con múltiples imprevistos que pueden ir desde tener que reemplazar un electrodoméstico en nuestro hogar o reparar el auto hasta un grave siniestro, con lo cual no tener contemplado un fondo de emergencias o contar con seguros puede conducirnos incluso a la quiebra.

Cómo vemos, adherirse a un presupuesto puede llegar a ser entonces un gran reto, porque al igual que hacer ejercicio físico, seguir una dieta o abandonar un mal hábito, nuestra mente se resiste al cambio, pero no es imposible, ya que empezar por identificar los motivos por los cuales éste fracasa es un comienzo, aprender de los errores nos dará la experticia, con la persistencia lograremos vivir dentro de nuestras posibilidades y celebrar las victorias mantendrá nuestra motivación, aumentando con el tiempo nuestra percepción de seguridad, reduciendo el estrés, trayéndonos paz mental y finalmente transformando una tortuosa relación con el dinero en un apacible medio para alcanzar una vida más equilibrada, plena y feliz.

“El presupuesto nos indica que no podemos gastar, sin embargo, no nos abstiene de comprarlo”

William Feather

Photos by Jp Valery and Icons8 team on Unsplash

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