El Efecto Colateral de la Pobreza

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Jorge tiene un trabajo donde gana el salario mínimo, hace mil malabares para llegar a fin de mes sin embargo, aún faltan dos días para su pago y se quedó sin dinero, por lo cual sólo puede pensar en cómo hará para pagar el bus de vuelta a casa, comprar los materiales para una tarea escolar de su hermano pequeño y llevar comida a su madre, una mujer mayor de edad, discapacitada tras un accidente laboral. María por su parte es viuda, vive en una apartada vereda y recibe unos pocos ingresos por la venta de un pequeño cultivo de tomate, la población no cuenta con agua potable por lo cual la mayor parte de su dinero lo destina para la compra del vital líquido; el mes pasado su hijo enfermó, debió trasladarlo al hospital, pagar la consulta médica y comprar medicinas por lo cual se atrasó en el pago del arriendo de su vivienda y la preocupación de quedarse sin techo la embarga.

Para la mayoría de las personas que tenemos nuestras necesidades básicas cubiertas es imposible entender qué es realmente la pobreza, pero podemos acercarnos a comprenderla cuando partimos de la convicción de que nadie es pobre por elección, que  ésta no se puede confundir con la sencillez y la humildad y tampoco se puede definir solo como la falta de recursos económicos pues involucra una serie de efectos negativos que margina social y laboralmente a las personas sin permitirles vivir con dignidad y escapar de la misma para poder crear un futuro de bienestar.

Es precisamente en éste contexto de efectos colaterales donde la pobreza en su multidimensionalidad nos afecta a todos como sociedad, ya que pese a que existen pocos datos del efecto causal de la pobreza, se deduce que al carecer de recursos básicos se generan mayores problemas de salud, aumenta los niveles de estrés, ansiedad y depresión en las familias, incrementando el riesgo de violencia y afectando las relaciones afectivas y sociales intrafamiliares y en el entorno. Factores que inciden en el riesgo de caer en la criminalidad y en adicciones por el abuso de alcohol y  las drogas.

En adición, hoy la neurociencia ha demostrado que la pobreza afecta el desarrollo del cerebro y las capacidades cognitivas, pues vivir en un estado permanente de estrés y alerta por la precariedad, las situaciones adversas y la inseguridad afectan las capacidades mentales como el lenguaje, la atención, la regulación de emociones, del comportamiento, la memoria y el razonamiento.

Es así como la pobreza afecta la función cognitiva, pudiendo llevar a las personas a tomar decisiones poco acertadas que en muchas ocasiones empeoran su situación, pues como en los casos de Jorge y María, sus preocupaciones financieras los acorralan diariamente distrayéndolos y como sabemos nuestra capacidad cognitiva es limitada con lo cual no queda espacio para  una toma de decisiones adecuada y mucho menos para descubrir, desarrollar y aprovechar sus capacidades, lo que nos priva como sociedad de sus talentos.

De ésta manera es erróneo pensar que una persona podría salir fácilmente de la pobreza si así lo quisiera, ya que hoy está demostrado que la pobreza no sólo involucra la escasez de recursos económicos sino que implica también la escasez de recursos cognitivos, no por las capacidades individuales de cada persona o su nivel educativo sino por el nivel de las preocupaciones por los desafíos a los que se enfrentan de forma permanente y que los confinan a vivir en un círculo vicioso que les impide ver las oportunidades que les permitirían acceder a la movilidad social.

Es así como la pobreza margina a la mayor parte de nuestra población y representa una verdadera amenaza para el desarrollo de las personas y de nuestros países aumentando los niveles de desigualdad, ya que nuestros niños arrancan con desventaja desde su nacimiento, afectando su futuro crecimiento y condenándolos a vivir inmersos en los conflictos sociales ya que la injusticia se hace cada vez mayor.

Por ello es imprescindible desde nuestras posibilidades individuales actuar para impedir que la pobreza se siga perpetuando y promover desde nuestros roles la protección de la niñez, la prosperidad compartida, la creación de oportunidades educativas, un crecimiento contentivo, la generación de empleo y el acceso a la salud, apoyando simultáneamente en todos los ámbitos a aquellos líderes dispuestos a tomar decisiones no populares sino necesarias, que aunque tarden en mostrar sus efectos mejoren tangiblemente las condiciones de vida para todos, revivan nuestra ilusión e incrementen nuestras posibilidades de ver un futuro más incluyente, sostenible y prometedor.

“La pobreza, como ya he dicho, endurecía mi corazón y mi necesidad me hacía mirar con indiferencia a los demás”

Daniel Defoe

 

Photos by Anh Vy and Dương Trí on Unsplash

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