LAS FALSAS SEGURIDADES

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Crecí en un hogar de clase media con mucho amor pero, poca riqueza material, donde contábamos con lo esencial sin permitirnos grandes lujos y en el cual los momentos que más atesoraba de niña eran las caminatas con mi madre para ir a recoger a mis hermanos pequeños a su jardín, jugar en el patio de la casa, patinar con los amigos de la cuadra o los viajes con mis padres para visitar a mis abuelos.

Para mi fortuna, el amor, los valores y la educación siempre fueron lo más importante, sin embargo, ciertamente también formaba parte de una sociedad que busca la abundancia exclusivamente en la dimensión material y como consecuencia, en algún punto de mi juventud empecé a regir mi vida a este paradigma.  Estilo de vida en el cual lo material era lo único que existía, la realidad se veía muy limitada a lo que percibía a través de mis sentidos, competía en muchos ámbitos con los demás y sentía que valía en función de lo que conseguía y mostraba en forma tangible.

Empero, hasta ese momento era la única forma de vida que yo conocía, pues para la mayor parte de mi generación, esto era lo que se suponía debíamos hacer para tener una vida plena asegurada: ir a la universidad para lograr muchos títulos que nos permitieran conseguir un empleo estable con un buen salario, tomar una o varias hipotecas para tener una casa cada vez más grande, un carro cada vez mas caro, adquirir muchas posesiones materiales y ciertos lujos.

Embarcándome en un viaje sin fin para controlar mi vida y adaptarla a estas expectativas mundanas, con lo cual obtuve títulos, trabajé en el mundo corporativo y logré una carrera profesional medianamente exitosa, lo que en sí no tiene nada de malo, a menos que como yo, el único motivante para tomar la decisión de hacerlo fuera intercambiar mi tiempo por dinero, desvirtuando el dinero como un medio que nos permite lograr bienestar y en su lugar, teniéndolo solo como un objetivo per sé.

Sin embargo, cuanto más luchaba por satisfacer mis deseos, más egocéntrica me volvía, más infeliz estaba y más me desconectaba de mí misma, sintiendo un vacío que por más que intentaba llenar con títulos, ascensos, cargos, dinero o bienes materiales, cada vez menos tenía relación con mi humanidad y mi esencia, hasta que sentí que acabé perdiendo parte de mi ser, en el hacer y el tener.

¿Era esta la vida “segura” que deseaba tener?

«Los peligros de la vida son infinitos y la seguridad es uno de ellos»

Goethe

Photos by Benjamin Davies and Tim Trad on Unsplash

Un comentario en “LAS FALSAS SEGURIDADES

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