ANSIEDAD. Reconoce la rutina y el patrón.

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Ayer me descubrí haciendo algo que hace mucho tiempo no hacía. Una conversación telefónica que tuve, disparo en mí la curiosidad de saber cuánto tiempo más duraría esta cuarentena.

Fui entonces y busque en noticias, pero primero un titular captó mi atención, leí el artículo y este era información sobre ciertas precauciones a tener, con lo cual no hubo lío. Empero, cuando encontré el artículo de lo que realmente estaba buscando, al leerlo, este me generó de inmediato tristeza y ansiedad.

La paradoja es que concluía, que ni siquiera los expertos tienen una certeza de esto. Lo que además me causó preocupación, pensando en las dificultades que se nos podían presentar con la vida familiar en casa, la estabilidad de nuestro ingreso en el tiempo y el mismo riesgo de contagio de la enfermedad al presentarse más casos.

Pero además, también me preocupé por la presión que esto podría poner en el sistema de salud de la ciudad, la economía y el bienestar de las personas en general pero, ahí no paró todo, luego compartí los artículos con mi familia, con lo cual sume a la mezcla, la culpa y el arrepentimiento, porque si a mí me había bajado el ánimo, me imaginaba como se iban a sentir ellos.

¿Identificas la rutina? Bueno, yo antes no era capaz de reconocerla y caía de manera fácil en la trampa, somatizando la ansiedad a través de los dolores y malestares diversos de mi cuerpo, debilitando de paso mi sistema inmune y haciéndolo vulnerable.

Cómo lo describo en mi libro, me tomo años, primero diferenciar, que como en este caso, saber cuánto va a durar la cuarentena, no está dentro de mi ámbito de control y que la exposición a los medios, para leer una noticia que confirmara esto, no aporta en nada a mejorar ni resolver la situación.

Por el contrario, me pone en modo de supervivencia, al ver solo una perspectiva de carencia, que me tienta además, a participar de las redes, sin tener tampoco un aporte real que hacer a los demás, más allá de incitarlos a caer como yo lo había hecho, en el miedo. Desgastando mi energía, al querer controlar lo incontrolable, e impidiéndome aceptar la incertidumbre para fluir con calma.

Por fortuna, hoy puedo reconocer que cuando siento ansiedad, miedo y preocupación es porque estoy viviendo en un futuro inexistente, creando un escenario catastrófico, que tal vez nunca ocurra. Patrón que sé, de permanecer en el tiempo, hará de mí vida real en el presente, un camino de sufrimiento.

Por ello, ser consciente y romper este patrón de pensamiento, es fundamental para no engancharse con el miedo, encontrar el equilibrio y sacar los recursos que tenemos para mantener nuestra salud física, mental y emocional, al encontrar formas creativas de superar la adversidad.

Lo que demanda disciplina, para que una vez que detectamos este tipo de pensamiento, aceptemos amablemente las emociones que sentimos pero, tomar la decisión de no engancharnos, a través de hábitos incorporados en el día a día, que nos ayuden a permanecer viviendo en el único momento real que tenemos, el presente.

Para ello, te comparto hoy 3 formas fáciles de retornar al presente, que puedes practicar de manera inmediata para mejorar tu estado de ánimo, encontrar la calma y sentir paz, aún en momentos de desafío colectivo como el que estamos viviendo:

1. Centra la atención en la respiración.
2. Sé consciente de las sensaciones físicas en tu cuerpo.
3. Repite una afirmación o un mantra.

Poder restablecer la calma, momento a momento, día a día, es una capacidad adaptativa que nos transforma la vida.

Photos by JESHOOTS.COM and UnsplashCharles Deluvio on Unsplash

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