Cómo cortar con el consumismo

En el 2018 publiqué un artículo titulado “Una nueva crisis está en el ambiente”. No porque supiera en ese momento lo que iba a suceder y tampoco porque sea pesimista. La razón es que es una certeza en la economía.

Crisis que experimentaremos a nivel personal y colectivo, no una, sino tal vez varias veces a lo largo de nuestra vida pero, que solemos desestimar con mucha facilidad en los periodos de bonanza.

En el momento en que escribí el artículo, recuerdo que las especulaciones de los analistas, se encaminaban a precisar cuándo, cómo, dónde y porqué. Empero, aunque estar atravesando un periodo de recesión no nos haya tomado por sorpresa a muchos, lo que ninguno pudo nunca prever es la dimensión y el impacto que la misma tendría.

Con lo cual independiente del grado en que esta crisis este afectando nuestras finanzas, es tiempo de reconocer que la economía siempre tendrá fluctuaciones, ante las cuales somos vulnerables y es importante asumir la responsabilidad de prepararnos, para construir una base sólida que nos respalde en situaciones como esta.

Así, aprovechando este periodo en el cual debemos permanecer en casa, podemos empezar por ser conscientes de qué necesidades son reales y cuáles son inducidas por el entorno.

Distinción que nos permitirá cuestionar si lo que vamos a comprar, difiere de lo que necesitamos y tal vez, en lugar de una cosa, lo que en realidad requerimos es un merecido descanso, mayor flexibilidad para disponer de nuestro tiempo o ayuda por parte de nuestro entorno.

Trabajar en nuestro amor propio, enriquecer nuestra vida, hacer lo que nos haga sentir plenos, realizados y poder contribuir a los demás, son también buenos antídotos para cortar con el consumismo. Pues, ninguna cosa que compremos llenará nuestros vacíos.

A la larga, cuando adquirimos cosas que no necesitamos, siempre terminamos con la sensación de que nos falta algo más y el remordimiento de haber gastado por encima de nuestras posibilidades.

Todo lo que consumimos, deja además una huella ambiental, lo que comemos, usamos, conducimos, compramos y desechamos, tiene un gran impacto, no sólo en el medio ambiente, sino en nuestra propia sostenibilidad como especie.

En adición, lo que adquirimos requiere una inversión, que equivale a energía y tiempo en horas de trabajo, por lo que vale la pena calcular cuántas horas tendremos que trabajar para pagar cada cosa que compramos; siendo conscientes si nuestro tiempo y energía están en realidad invertidos, en aquello que consideramos importante en nuestra vida.

Estar preparado entonces, parte por erradicar el consumismo de nuestra vida, prescindir de los bienes que no necesitamos y son una fuente de gastos*, priorizar lo realmente necesario y destinar unos recursos para un fondo de emergencias que nos brinde tranquilidad pero, dicha tarea requiere consciencia, autoregulación y balance, para poder crear una nueva realidad.

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Photos by rupixen.com and Daily Nouri on Unsplash

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