Un mundo sin efectivo

Entre los cambios que se venían dando pero, ahora son más palpables, está el uso de los medios de pago digitales, y aunque tratar de predecir en cuánto tiempo el efectivo va a desaparecer es entrar en el terreno de las especulaciones; es relevante pensar cuál es el impacto que esta nueva realidad tiene desde ya en nuestra vida.


Antes de la era digital, cuando comprábamos algo y pagábamos en efectivo, era una transacción entre el vendedor y el comprador, donde se hacía presente el gobierno, si la transacción era sujeta al pago de impuestos.

En las transacciones digitales, se suman todos los actores que ponen a disposición las plataformas donde es posible la operación y si bien es cierto, estas traen muchos beneficios que nos permiten hoy tener una vida más fácil, también conllevan un costo, mayor visibilidad y generan dependencia de la tecnología.

Si esto es positivo o negativo, depende de las expectativas particulares, la adaptación al cambio y de los comportamientos que cada uno asuma. Pero, al ser conscientes de lo que implica, podremos tomar decisiones.

Decidir por ejemplo, cuánto estamos dispuestos a pagar en comisiones por tener una vida más fácil, qué tanta información personal, de comportamientos de consumo, presupuestos e ingresos queremos que sepan de nosotros y como sociedad, definir si una economía sin efectivo, es lo que en realidad queremos.

“Incluso cuando te tomas unas vacaciones de la tecnología, la tecnología no se toma un descanso de ti”

Douglas Coupland   

Photo by Morning Brew on Unsplash

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