¿Necesitas una Pausa?

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Crees que siempre debes estar haciendo algo y cuando no haces nada te sientes culpable. El estrés te embarga, sientes que ya no das más, duermes mal, te sientes insatisfecho, reaccionas con rabia ante la más mínima provocación, tienes olvidos frecuentes, te desconcentras fácilmente, te falta foco y tienes la sensación de no concluir nada. Sin darte cuenta puedes haber caído en el síndrome del hámster, el cual al ser un animal, sin cuestionar nada corre y corre en una rueda que no lo lleva a ninguna parte.

En nuestra sociedad hemos creado el culto a la vida rápida en donde estar ocupado significa ser importante, es un tema de conversación usual y sinónimo de productividad.  Por el contrario tener mucho tiempo libre tiene una connotación negativa. Es por ello que siempre estamos de afán y nuestros días transcurren entre una interminable lista de pendientes que crece con la sobrecarga de información que recibimos a cada momento al tener una conexión permanente con  la tecnología que nos recuerda mediante las llamadas, los mails, los mensajes y las notificaciones que no hay tiempo que perder.

Bajo éste panorama, no es extraño entonces que la productividad vaya en picada si a esto le agregamos que muchos de los ambientes laborales donde pasamos largas horas del día no se enfocan a los resultados sino al cumplimiento de un horario y promueven que las personas sean multitareas saltando de un tema al otro sin concentración ni foco, teniendo como consecuencia irremediable una fatiga mental crónica.

Paradójicamente, nuestro cerebro tiene más recursos inconscientes que conscientes, que solo salen a la luz si nos permitimos no hacer nada. Contrario a lo que podríamos imaginar, aun en este estado nuestro cerebro nunca deja de trabajar, por lo que el ocio mental está lejos de ser el desierto cognitivo que muchos creen.

Aseguran varios estudios científicos que diariamente es conviene distraerse, dejar los problemas a un lado y hacer otra cosa, en pocas palabras recomiendan que lo mejor que podemos hacer, es no hacer nada en lo absoluto y sólo entonces podremos ver nuestros problemas desde una nueva perspectiva.

Es precisamente en esos momentos donde afirman que se dan los instantes ¡Eureka! que implican mecanismos cerebrales únicos donde al divagar llega a nosotros la inspiración para resolver nuestros problemas más complejos, incentivar nuestra creatividad, enfocarnos y mejorar nuestra productividad.

Aunque para muchos, la simple idea de que los problemas necesitan desconexión y tiempo libre para ser resueltos puede sonar extraño y hasta tedioso, éste sencillo concepto puede tener un profundo impacto en la sociedad. Después de todo, la historia nos dice que fue disperso en una bañera donde Arquímedes comprendió el principio de la flotación, en una tarde relajada en un jardín cuando Isaac Newton concibió la teoría de la gravitación universal y  Paul McCartney relata que compuso Yesterday en el misterioso mundo de sus sueños.

¿Te animas entonces a intentarlo y hacer una pausa en tu día?

“No tengo tiempo para tener prisa”

John Wesley

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Educación Formal ¿Vale la Pena?

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Actualmente un título no es garantía de una carrera exitosa, los conocimientos que adquirimos pueden ser obsoletos al cabo de 5 años y todos sabemos que son necesarias las reformas en un sistema educativo que parece estancarse frente a los avasallantes cambios del mundo actual.

Sin embargo, más allá de debatir cómo debería ser el sistema educativo ideal lo cual es sumamente controvertido en las sociedades contemporáneas y de tener totalmente claro que el progreso de nuestras generaciones y las venideras pasa por su mejora, quiero focalizarme en la educación formal que tenemos.

Sería una absoluta incoherencia decir que no creo en la educación formal, porque fui educada en ella y en mi adultez decidí continuar mi formación en el sistema, lo que también espero para mi hija, pero ya no con la expectativa de generaciones pasadas en las cuales a mayor formación mejores oportunidades laborales y de ingresos, sino con el firme propósito que las experiencias vividas en su entorno, más allá del conocimiento adquirido la preparen para la vida misma.

Es precisamente en éste contexto donde sí que puedo afirmar que creo firmemente en la educación formal, pues basada en mi experiencia tuve la suerte de educarme en instituciones de libre pensamiento donde había respeto por la diferencia y se permitía la rebeldía, entendida ésta como como el resultado del cuestionamiento y la inconformidad que fomentaban el pensamiento crítico dentro de un ambiente de tolerancia frente a los diversos puntos de vista.

El debate nos obligaba a comunicar claramente una idea, que por consecuencia  impulsaba la curiosidad al no conformarse con una sola explicación y querer soportar de la mejor manera nuestros argumentos y la creatividad como medio de cambio al plantearse nuevas soluciones y crear otras posibles realidades.

Como instituciones que educan con un alto nivel de disciplina y exigencia, muchas de éstas experiencias me hicieron también aprender que nuestras decisiones tienen consecuencias, a ser más resiliente pues no hay otra forma posible de aprender a sobreponerse a la frustración que frustrarse, a fortalecer el carácter y ver los problemas como desafíos.

Así mismo, fue éste también el espacio donde aprendí que se pueden crear sinergias y que los resultados en conjunto son mejores y más satisfactorios que los individuales, a generar empatía por los demás, participar activamente en causas sociales, hacer entrañables amigos y conocer esos inolvidables maestros que nos inspiraron siempre para creer en nosotros, aprender, ser mejores y entender que significaba tener valores, actuar con ética y querer contribuir de forma positiva a la sociedad.

Así que si la educación que recibes va más allá de los simples conocimientos, promueve el libre pensamiento alejado de los dogmas, te prepara para la vida a través del desarrollo de competencias cognitivas, sociales y prácticas que permiten tomar decisiones informadas, te ayuda a interiorizar el aprendizaje como una habilidad permanente, te capacita para comunicar de forma eficaz y desenvolverte en un mundo global de completa incertidumbre como en el que vivimos actualmente, has respondido a la pregunta.

Finalmente no serán los conocimientos sino éstas experiencias educativas las que nos inspirarán y potenciarán nuestra capacidad de tener una vida satisfactoria, motivándonos a liderar la transformación positiva de las sociedades donde vivimos y crear desde el presente, el futuro que queremos vivir.

“El Aprendizaje es Experiencia, todo lo demás es Información”

Albert Einstein

 

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Redefiniendo el Éxito

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¿Qué imagen viene a tu mente cuando hablamos de una persona exitosa? Para la mayoría de nosotros la imagen de una persona exitosa viene de un concepto cultural aceptado y socialmente generalizado estrechamente relacionado con el poder, la fama, la belleza, la riqueza material y algunos patrones de consumo.

Sin embargo, son cada día más las personas que logran tener todo lo que se suponía los haría exitosos, entendiendo el éxito como un resultado feliz y satisfactorio, pero manifiestan que por el contrario sienten un gran vacío.

Paradójicamente al ver el éxito como la acumulación de poder, bienes materiales, riqueza monetaria, belleza y fama estamos persiguiendo una meta que es imposible de cumplir porque siempre habrá alguien con una mejor casa, un mejor auto, más rico, más bello, más poderoso, más famoso.  Una cumbre imposible de alcanzar, donde el concepto de éxito es masificado hábilmente por el marketing para vendérnoslo como un atributo para presumir a los demás.

Es allí donde fácilmente caemos al compararnos permanentemente con los demás y perseguir ascender en una pirámide socioeconómica con vidas impulsadas por el consumo donde se trabajan largas y extenuantes horas, en ocupaciones que poco nos gustan para terminar con más estrés, deudas, ansiedad, miedo, culpa e insatisfacción sin ni siquiera poder disfrutar de los bienes materiales adquiridos ni de lo realmente importante en nuestra vida porque no controlamos nuestro tiempo.

Si has adoptado inconscientemente como propia ésta noción de éxito pero no te sientes satisfecho, ¡es hora de cuestionar! teniendo en cuenta que nuestra felicidad no  debe depender de la necesidad de tener nada externo para sentirnos bien.  Sin las imposiciones sociales y partiendo de que no hay una sino diversas maneras de ser exitoso dependiendo del contexto en que vivas y del momento de tu vida en que te encuentres, libremente crea tu propia definición significativa de éxito que realmente te lleve a lograr tu único y personal resultado feliz.

“No te daña lo que te hace falta, sino la creencia de que lo necesitas”

Rafael Vidac

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Del Materialismo y otros Demonios…

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En el anterior post, una persona comentó que su creencia muy arraigada por su religión, es que “tener dinero la convierte en una persona materialista y la aleja de la espiritualidad”, lo cual afirma le había ocasionado muchos problemas y sufrimiento en su vida ya que nunca se había interesado por tener una sana relación con el dinero, no sabía administrarlo y sentía que sólo pasaba de una crisis económica a otra.

Al generosamente compartir su experiencia, pude reflexionar que ésta puede ser la creencia de muchos de nosotros ya que consciente o inconscientemente podemos estar viviendo con el mismo dogma, lo que me motivó a profundizar sobre el origen de ésta creencia lo cual nos traslada al Panteón de los Fenicios, donde Mammón era el Dios de las Riquezas y se relaciona con la palabras fenicia “mommon” que se puede interpretar como beneficio o utilidad, la palabra hebrea “matmon” que significa tesoro y traducida al arameo, Riqueza.

Como figura de demonio avaro hizo su debut en el Sermón de la Montaña en tiempos de Jesús donde él mencionó el nombre “Mammon” para simbolizar a las riquezas y el deseo por el dinero, lo que en un contexto bíblico se personificó como el demonio de la avaricia y el materialismo.  Mammón es entonces un demonio de carácter simbólico para personificar ciertas tendencias consideradas negativas en los seres humanos al priorizar lo material sobre lo espiritual.

Ahora bien, en esencia los seres humanos somos la unidad del cuerpo, la mente y el espíritu y en un sentido holístico debemos propender por el equilibrio de ésta triada. El materialismo entonces entendido como el excesivo apego a todo lo material rompe la armonía de ésta unidad.

Sin embargo, teniendo en cuenta que somos una mente y un espíritu en un cuerpo físico, la materialidad y la espiritualidad no riñen si no por el contrario podemos afirmar que son complementarias pues tenemos la necesidad de la materia para cubrir nuestras necesidades básicas.

El dinero como parte de lo material no es la excepción, pues la energía monetaria es indispensable y en un sentido práctico, éste es simplemente un bien de intercambio al que no podemos culpar y endilgarle connotaciones negativas como el control, la dominación, la corrupción, la desigualdad o la avaricia, pues somos los seres humanos los que elegimos qué hacer con éste recurso.

El dinero será entonces lo que nosotros decidamos hacer de él, pero si lo encasillamos como algo negativo estaremos negando parte del elemento material de nuestra triada, parte de nuestra esencia y no podremos evolucionar de manera integral ya que somos seres que necesitamos subsistir en un plano material.

Por el contrario si aceptamos y abrazamos nuestra esencia material como parte de lo que somos podremos dar un carácter espiritual al dinero desde como lo genero, lo administro, lo disfruto y lo comparto con las demás personas para contribuir al bienestar común con una profunda generosidad.

La Trampa del Ego

Si crees que eres más espiritual porque manejas una bicicleta al trabajo, pero juzgas a los que aún usan automóvil, caíste en la trampa del ego.

Si crees que eres más espiritual porque has dejado de ver la televisión porque te pudre el cerebro, pero juzgas a los que aún la ven, caíste en la trampa del ego.

Si crees que eres más espiritual porque escuchas música de meditación y sonidos de la naturaleza, pero juzgas a los que aún escuchan música de los medios masivos de comunicación, caíste en la trampa del ego.

Si crees que eres más espiritual porque eres vegano, haces yoga, usas cristales, sanas con reiki, lees libros de conciencia, pero juzgas a los que no son como tú, caíste en la trampa del ego.

Mooji

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¿Qué significa el Dinero para ti?

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Para mí el dinero es libertad, libertad para decidir qué quieres hacer y el medio para lograrlo, es la pieza fundamental para tener a mi entera disposición el tiempo y cuando hablamos del tiempo hablamos de la vida misma.

Siento que la prosperidad está atada al avance, al crecimiento, al desarrollo, adquirimos mayor confianza, nos sentimos capaces, tomamos decisiones, nos arriesgamos y actuamos.

Vemos las oportunidades, tomamos el control sobre nuestras vidas, circunstancias y nos entrenamos para que nuestros pensamientos, sentimientos y emociones estén alineados con ésta perspectiva de abundancia.

Esta creencia se convierte entonces en un recurso fundamental que en mi beneficio me impulsa a ser una persona prospera, a explorar nuevas formas y fuentes para ganar dinero, administrarlo e invertirlo. Dada ésta creencia, sin lugar a dudas, doy por cierto que a mayor prosperidad mayor libertad para establecer mis prioridades, estar con mi familia y disfrutar de poder decidir qué quiero hacer con mi tiempo.

Teniendo en cuenta que el dinero está presente en casi cada acto de la vida es importante reflexionar sobre cuáles de nuestras creencias son potenciadoras o limitantes para lograr una sana relación con el mismo, en el cual lo que deseamos sea coherente con lo que creemos ya que no podemos esperar ser una persona próspera si nuestra creencia es que “El dinero es sucio y trae problemas” ya que inconscientemente torpedearemos cualquier oportunidad de obtenerlo o nunca llegará fácilmente a nosotros sí creemos que “Requiere un gran esfuerzo ganarlo”.

Las creencias son determinantes para todos los aspectos de nuestra vida y desde nuestro subconsciente actúan sepámoslo o no, querámoslo o no. Por ello bien vale la pena preguntarse ¿Qué significa el Dinero para cada uno de nosotros?, ya que si nuestra creencia es por ejemplo que “No se puede ganar dinero haciendo lo que nos gusta”, es tan cierto como para el que cree que  “Donde está su pasión está su fortuna” y son tan influyentes que para cada una de estas personas éstas creencias crean su realidad.

Las creencias no son buenas ni malas, negativas o positivas, acertadas o erróneas, pero si debemos ser  conscientes si son palancas u obstáculos en función de nuestros objetivos y lo que deseamos atraer a nuestra vida.

“Tus creencias no están hechas de realidades, es tu realidad la que está hecha de creencias”

Richard Bandler

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A la Fiesta que vas sin ninguna Expectativa….

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Un día cualquiera como hoy puedes estar pensando que te apetece tal vez ir a un buen restaurante, tomarte unas copas, invitar algunos amigos o ir al cine, en pocas palabras salir de la rutina y divertirte un poco, de pronto sin esperarlo te encuentras con aquel conocido con el cual has coincidido un par de veces, han entablado alguna conversación casual pero poco lo conoces y de repente en ésta oportunidad te pregunta si tienes planes, te invita a una pequeña fiesta que va tener en su casa y sin tener aún nada definido, tu impulso te hace preguntarte ¿por qué no?  Y has aceptado de inmediato.

Sin ninguna prevención has acudido al lugar, llegas allí y te encuentras con una atmosfera agradable y cálida, casi familiar, te han presentado unas cuantas personas y pronto te descubres totalmente integrado al grupo dentro de una conversación amena, divertida e interesante con personas cautivantes, sin hablar de que te has deleitado con unas cuantas copas y una comida estupenda, lo que ha terminado por ser una de las mejores fiestas en la que has estado recientemente.

Creo que todos hemos pasado por una experiencia similar en la que sin estar esperando nada en particular hemos descubierto algo maravilloso. Particularmente en mi vida he encontrado que sin perder de vista mi sueño, cuando he emprendido alguna acción encaminada alcanzarlos pero sin mayores prevenciones, han llegado los “Milagros”.

Y al hablar de “Milagros” lo hago sin ninguna connotación de tipo religioso, pero sí con la firme convicción de que ha ocurrido algo inexplicable desde mi intelecto y donde ha habido alguna intervención divina, entendiendo por lo divino lo que para cada uno signifique en un plano espiritual, en mi caso es salir de mi zona de confort, dejar a un lado el ego y permitir que la parte creativa de mi cerebro entre en acción y me inspire.

Volviendo a nuestra historia hipotética, imaginemos que acudimos a la fiesta con el firme propósito de divertirnos, lo que trasladado a nuestro vida quiere decir que nuestro objetivo estaba claro, aceptamos la invitación y llegamos al lugar, lo que significa que también emprendimos las acciones necesarias sin embargo, no preconcebimos una expectativa del cómo íbamos a lograr divertirnos, simplemente fluimos en el momento y bajo las circunstancias que se nos presentaron.

Contrario a nuestra historia hay ocasiones en nuestra vida real donde al tener una expectativa estamos definiendo desde nuestro ego cómo deberían suceder las cosas y nos limitamos a ver la situación sólo desde nuestras percepciones, creencias, opiniones y juicios sin ver el panorama completo de diversas posibilidades que tenemos a la mano.

Hemos escuchado muchas veces historias en las cuales las personas relatan que cuando dejaron de obsesionarse con conseguir pareja encontraron al amor de su vida, cuando se olvidaron de que los llamaran de aquella empresa donde querían entrar a trabajar de pronto surgió la oportunidad de montar su propio negocio o de un empleo mejor del que estaban esperando y cuando desistieron de continuar con la opción de realizarse tratamientos reproductivos llegó el hijo que estaban deseando.

Lejos de abandonar su sueño, éstas personas lo que dejaron ir fue el apego a esa expectativa particular que habían definido de cómo debían suceder los hechos y al abrir su mente tuvieron la ocasión de ver las incontables posibilidades que existen para lograr cumplir un sueño.

Aunque soltar una expectativa cuesta y mucho, debemos aceptar que no controlamos los acontecimientos ya que en la vida sólo tenemos una única certeza y en todo lo demás jugamos en la incertidumbre con infinitas oportunidades que si les permitimos fluir tal vez nos lleven a encontrar nuestros “Milagros”

“La expectativa es la raíz de todos los dolores de cabeza”

William Shakespeare

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¿Creas tu propio Guion o eres un Actor?

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Cuando recién terminé mis estudios secundarios era aún una adolescente y me enfrenté a la situación de elegir una carrera universitaria con la presión de que además “me debía asegurar un futuro empleo para garantizarme un buen ingreso”, sin ninguna claridad ni mayor orientación de cómo hacerlo, simplemente decidí.

Para mi fortuna, dicha carrera se podía estudiar en la misma universidad de donde mi abuelo era egresado y como la suerte estaba de mi lado, él era muy amigo del rector, con lo cual sentía que mi cupo estaba asegurado.  Llame a mi abuelo ese mismo día, le conté mis intenciones y  pese a que mi abuelo era de unos valores infranqueables y jamás haría nada para que tuvieran alguna preferencia conmigo, en la ingenuidad de mi juventud asumí que mi entrada a la universidad estaba garantizada.

El proceso arrancó con una entrevista grupal, en la cual habían personas para las cuales ésta era incluso su segunda carrera, tenían una amplío conocimiento, contaban con las competencias e incluso eran políglotas, por supuesto que en ese momento supe que los otros candidatos contaban con la preparación y la certeza de su elección que yo no tenía.

Cuando publicaron el listado de las personas que habían sido admitidas, obviamente yo no estaba, como una reacción normal de adolescente sentí que el mundo se había acabado, que todos estaban en mi contra y por supuesto empecé a buscar los culpables, mi abuelo que no me ayudó, mis padres que debieron haberme pagado una educación políglota, el colegio donde estudié porque debieron haberme preparado mejor. Todos tenían la culpa, menos yo.

Jamás estudié ésta carrera y ésta anécdota la recuerdo hoy con mucho cariño como una gran lección de vida, sin embargo, cuántos de nosotros en nuestra vida adulta seguimos tomando ésta misma actitud inmadura y nos sentimos víctimas de los demás y de las circunstancias, sentimos que el mundo confabula en contra de nosotros, nos quedamos anclados en el pasado culpando a los otros por las situaciones dolorosas que hemos vivido y estamos esperando que las circunstancias externas o los demás cambien.

Siempre la culpa de nuestra infelicidad, conflictos y falta de logros la tiene alguien más,  el político de turno, el gobierno, nuestros padres, nuestra pareja, nuestros jefes, nuestros colegas y hasta nuestros hijos.  Nos quejamos permanentemente y esperamos que alguien decida por nosotros y resuelva nuestros problemas.

Si bien es cierto que no somos culpables de muchos de los tropiezos en nuestra vida, asumir el rol de víctima nos hace totalmente dependientes de las circunstancias externas, en cuyo caso no tenemos ningún control sobre nuestra vida porque no podemos cambiar el pasado, transformar a los demás y está totalmente fuera de nuestro ámbito de control cambiar el gobierno, a nuestro jefe, nuestros colegas o muchas de las circunstancias que nos incomodan.

Por el contrario, cuando asumimos la responsabilidad de nuestra vida, tomamos decisiones, tenemos el control y nos sentimos confiados y capaces de crear la realidad que queremos al ver lo que consideramos problemas como desafíos y oportunidades de vida para aprender y crecer.

En la vida todos hemos tenido adversidades, hemos sufrido y hemos fracasado, pero sólo cada uno de nosotros decidimos si asumimos el papel de simples actores que seguimos un guion escrito por los demás, nos quejamos a diario sin actuar, vivimos recordando lo que nos ha pasado, lo que nos han hecho, lo infelices que hemos sido y lo que no hemos logrado o en cambio elegimos asumir la responsabilidad de nuestra vida y nos enfocamos en crear la realidad que queremos ver  y hacemos lo que haya que hacer para lograrlo.

Solo cuando somos responsables de crear nuestro propio guion, seremos felices.

“No soy producto de mis circunstancias, soy producto de mis decisiones”

Stephen Covey

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¿Por qué viajar nos transforma?

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Una de mis grandes pasiones en la vida es viajar, es de aquellas cosas que como dice el comercial “no tienen precio”. Mi experiencia empieza desde el mismo momento en que decido viajar y empiezo a planear; días o incluso meses antes ya me embarga la emoción de descubrir todo lo que hay que conocer y es tanto mi entusiasmo que la noche anterior generalmente no puedo dormir.  Ya en el avión, tren o vehículo no hay marcha atrás, tomo un respiro y ¡Comienza la aventura!

Más allá de hacer turismo, para mi viajar ha sido una de mis mejores escuelas de vida ya que al salir físicamente de mi entorno habitual, me obliga a desapegarme de todo lo conocido, salir de mi zona de confort y explorar lo nuevo, teniendo como consecuencia natural una mayor creatividad y expansión de mi forma de pensar al hacer nuevas conexiones neuronales, en pocas palabras “abrir mi mente”.

Me hace más humilde al ver la magnitud de nuestro planeta, más tolerante y menos ignorante al desvirtuar todos los paradigmas y prejuicios que pude tener frente a un país, religión o cultura al permitirme conocerlas realmente y  darme cuenta que son precisamente esas diferencias las que hacen alucinante y extraordinario el mundo en que vivimos.

He aprendido a valorar lo que tengo y descubrir lo que es susceptible de mejora, al conocer personas que viven realidades diferentes a las nuestras y tener un punto de vista más reflexivo sobre nuestra propia realidad, nuestros valores y el respeto por las normas.

En los viajes no todo es perfecto ni sale como lo planeamos, lo que me ha obligado a fortalecer mis capacidades de resolución de problemas, toma de decisiones,  adaptación, flexibilidad, volviéndome una  persona más paciente, recursiva, confiada y segura de mi misma.

A través de las experiencias en los diferentes lugares me he encontrado más curiosa y abierta aprender, pues reconozco que no sé tanto como pensaba, ya que hay un mundo más allá del que me han contado o he leído.  Viajar es un descubrimiento interior del que nunca regresarás siendo el mismo.

“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos”

Marcel Proust

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Disfruta desde ya el Estilo de Vida que Deseas

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Desde niña he sentido fascinación por el mar y aunque mi familia es de origen caribeño y me crié junto a él, sigue siendo alucinante, hipnótico y majestuoso, en él siento paz, serenidad y grandeza, me encanta caminar en la arena, escuchar las olas, sentir la brisa y oler el salitre que impregna el ambiente, es simplemente mágico y son estos momentos los que de verdad colman el alma y llenan la vida.  Por ello sucumbo ante éste capricho y busco vivir la experiencia cada vez que tengo oportunidad y por supuesto que como muchos, he soñado con tener una casa en la playa.

La mayoría de nosotros buscamos vivir  y repetir estas maravillosas experiencias ya que nuestra meta no es el dinero por el dinero, sino que por medio del dinero buscamos hacer nuestra vida más feliz y plena para nosotros y nuestras familias y al mismo tiempo estar tranquilos de tener nuestra hipoteca, servicios, alimentación, transporte, educación y salud garantizadas sin olvidarnos de incluir estos lujos y caprichos que tanto disfrutamos.

Sin embargo, pocos de nosotros cuantificamos la renta pasiva mensual que requerimos para tener nuestras necesidades básicas cubiertas, lo que en términos prácticos equivale a nuestra tranquilidad, no conocemos el valor de los lujos y caprichos que queremos disfrutar y mucho menos el precio de cumplir nuestros sueños, en pocas palabras saber cuánto vale alcanzar nuestra libertad financiera.

Por ello sin ninguna planificación, algunos tomamos el camino de intentar cumplir nuestros sueños a toda costa adquiriendo pasivos que sólo nos esclavizarán a tener que realizar un trabajo sólo por dinero el resto de nuestra vida o por el contrario vemos el estilo de vida que queremos como un futuro lejano y desperdiciamos nuestro dinero en cosas materiales banales que nos satisfacen sólo por un corto espacio de tiempo ya que vemos nuestros sueños como inalcanzables.

Al cuantificar el valor de la renta mensual que necesitamos para gozar de nuestra tranquilidad financiera tendremos una perspectiva real de los ajustes que requerimos hacer para lograrla, nos daremos cuenta que está mucho más cerca de lo que imaginábamos o tal vez ya lo hemos logrado y con la seguridad que nos brinda el contar con una renta mensual que cubra nuestras necesidades básicas sin tener que trabajar, podremos definir el valor de aquellos lujos y caprichos que tanto hemos deseado.

Si al igual que yo, tus sueños implican un gran monto de dinero como la compra de una casa en la playa,  una buena alternativa para disfrutar desde ya es rentar en vez de adquirir y si ya cuentas con algunos recursos, bien vale la pena en su lugar considerar invertir en un activo que te genere una renta. De ésta forma podrás disfrutar del estilo de vida de lujo que deseas solo por una fracción del monto de dinero de lo que costaría pagar un crédito, intereses, impuestos, servicios y el personal de mantenimiento de una propiedad vacacional.

Tomar la opción de comprar activos en lugar de pasivos no sólo pondrá dinero en nuestros bolsillos, sino que adicionalmente nos dará la libertad de decidir en cada momento y en cualquier situación cuál es nuestra mejor alternativa para disfrutar de inolvidables experiencias teniendo a nuestra disposición el Mundo. ¿Qué sería de la Vida sin los Sueños?

No crezcas demasiado rápido, para que no te olvides lo mucho que te encanta la playa.

Michelle Held.

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Recuerda Quien Eres

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Si cuentas con la fortuna de tener una tarjeta de viajes VIP, seguramente disfrutarás de una atención preferencial, sin filas, mayor capacidad de equipaje a bordo, prioridad de acceso en vuelos, entrada a las salas VIP de los aeropuertos, seguros de viaje y ascensos no solicitados a primera clase aún si tu tiquete aéreo es de clase turista, privilegios que sin lugar a dudas harán tu viaje más placentero, especialmente si viajas por trabajo, con niños pequeños o tu vuelo presenta un retraso.

Este simple ejemplo nos ilustra que a medida que en nuestra vida alcanzamos el éxito, ostentamos alguna posición de poder o nuestro nivel económico nos permite pagar las ventajas de una vida más cómoda, nos brindarán prebendas y las personas a nuestro alrededor empezarán hacer cosas por nosotros aún sin haberlas pedido, enormes privilegios que disfrutamos y definitivamente hacen nuestra vida más conveniente.

Sin embargo, al empezar a disfrutar de muchas condiciones de exclusividad, nuestro ego puede jugarnos una mala pasada al actuar como “nuevos ricos” y caer en la inmodestia, la arrogancia, la presunción, la soberbia o peor aún hacernos creer que nosotros somos ese cargo que ocupamos.

Sin embargo, debemos ser conscientes que en realidad estos enormes privilegios que ahora podemos disfrutar no están hechos para nosotros, sino para  la posición que ostentamos, la cual en algún momento de la vida cambiaremos o incluso perderemos.

Al entender la transitoriedad de dichas circunstancias y poner freno ante el entusiasmo exagerado que pueden provocar ciertas oportunidades favorables en la vida y mantener los pies sobre la tierra, podremos disfrutar a plenitud las posibilidades reales que presenta una situación de privilegios, sin tener mayores expectativas de las que corresponde, de forma humilde, práctica, modesta y con inmensa gratitud ante la vida, sin olvidar nunca que somos mucho más que la posición que ostentamos.

“Después de cuatro años y medio intensos y maravillosos como CEO de Groupon, he decidido que quiero pasar más tiempo con mi familia… es broma… hoy me han despedido.”

Andrew Mason

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