Reivindicando el Día de San Valentín

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Pasando por todas las opiniones negativas que tiene su celebración de ser un día cursi, romanticon, incoherente y de que sólo se celebra con fines consumistas, hasta llegar al punto de ser prohibido en algunos países porque lo consideran un ataque a su cultura.

Lo cierto es que así muchos de sus mayores detractores afirmen que si amamos a alguien deberíamos demostrárselo  a diario, lo que seguramente hacemos a través del cuidado por esas personas, el trato cariñoso y los pequeños detalles, el romanticismo que todos quisiéramos que nos aflorara por los poros, poco asoma.

Siendo honestos, entre el trabajo, nuestros quehaceres diarios, las rutinas y los que somos padres con la crianza de los hijos pequeños, aunque quisiéramos tener la energía y el ánimo de celebrar a nuestro Valentín a diario, la realidad es que no lo hacemos, por lo cual una fecha considerada especial por muchos y aunque para otros no lo sea, a algunos nos recuerda a nuestro ser amado especial y nos invita a festejar por tenerlo en nuestra vida, a acercarnos y a unirnos.

Así mismo cada uno de nosotros es libre de celebrar o no y darle la connotación que desee sin la presión de tener que gastar ni la obligación de quedar bien con algo que no sentimos. Por el contrario, si ésta fecha cobra sentido y nos nace agradecer, celebrar, agasajar  y compartir buenos momentos con nuestro Valentín, ¡Adelante!, pues cualquier fecha es buena si de expresar amor se refiere.

Tiene algo que me gusta.  Eso es evidente, pero ¿Qué es?

Mario Benedetti

 

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Photos by Roman Kraft  and Chad Madden on Unsplash

 

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¿Cómo tener un Buen Día?

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Durante dos décadas trabajé en la venta de servicios y un buen día era determinado por mi buena actitud, al escuchar asertivamente, lograr conexiones auténticas y  permitirme ponerme en el lugar  de los demás entendiendo sus necesidades.  Sin embargo, pese a tener claro que mi actitud era decisiva, otros días si que me levantaba con el pie izquierdo….o por lo menos eso creía yo.

Por supuesto hasta ese momento jamás había escuchado hablar de la formación reticular de nuestro cerebro y mucho menos era consciente de que mi actitud no estaba determinada por lo que me sucedía sino por cómo yo interpretaba la situación en ese momento, influenciada por mi estado de ánimo, mi emocionalidad y mis pensamientos.

Mis días transcurrían entonces al vaivén de las circunstancias, en los afanes, los pendientes, el tráfico y el estrés crónico, lo que yo consideraba normal pese a que ya incluso había somatizado en mi cuerpo algunas dolencias, pero aún sin ninguna consciencia del impacto que las emociones negativas precedidas de pensamientos pesimistas estaban ocasionando en mi vida.

Hoy está demostrado científicamente que nuestro cerebro a través de las funciones de La formación reticular forma la red sobre la cual se sostiene y se construye la conciencia y el aprendizaje y es la responsable de la interpretación de la información percibida mediante los órganos de los sentidos, produciendo que transformemos la motivación en acción y en éste contexto crea nuestra realidad.

En éste sentido cada pensamiento generará una emoción en nosotros que impactará nuestra realidad cada día  y dependerá sólo de nosotros entrenar nuestro cerebro a vivir en en el presente poniendo el filtro del optimismo ya que así no tengamos control de lo que ocurra, si podemos elegir la manera de asumirlo, ya que la felicidad y lo que atraemos no depende de lo que nos sucede, sino de cómo decidimos vivirlo.

Entonces, ¿Cuántos buenos días tendrás éste año?

El día de hoy no fue un buen día.
Y no me trates de convencer que
Hay algo bueno en todos los días
Porque cuando miras de cerca
En este mundo existe la maldad.
Aunque
Hay algo de bondad que brilla a través de la maldad de vez en cuando
La felicidad y la satisfacción no son duraderas.
Y no es verdad que
Todo está en la mente
Porque
La felicidad verdadera se puede obtener
Solo si lo que te rodea es bueno
No es cierto que lo bueno existe
Estoy seguro que estás de acuerdo que
Mi realidad
Crea
Mi Actitud
Todo está más allá de mi control
Y tu nunca en un millón de años me oirás decir que
El día de hoy fue un buen día.

Si ya acabaste de leer éste poema, ahora te invito a que lo leas de abajo hacia arriba…..¿Qué cambio?

Fuente: https://medium.com

Photos by rawpixel on Unsplash

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Anti-Envejecimiento (Anti-Aging)

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Entre muchos abuelos y nietos hay una conexión especial que se logra con muy pocas relaciones en la vida y éste hermoso vínculo es producto de la coherencia entre lo que piensan, dicen y hacen que tienen los niños y los adultos mayores y que les permite ser auténticos, ser ellos mismos; lo que a veces al resto nos puede resultar pintoresco y excéntrico, pero en realidad es su genuina manera de expresarse.

Eso era precisamente lo que yo de pequeña amaba en mis abuelos, esa libertad de ser ellos mismos, sencillamente dejar a un lado las pretensiones y permitirse ser lo que eran; lo que en mucha parte de nuestra vida adulta perdemos.

Sin embargo, hoy por doquier escuchamos el término Anti-Envejecimiento lo que yo interpreto como estar en contra de envejecer y es amplia y comúnmente utilizado por sectores como la cosmética, el bienestar y la salud que resaltan la importancia de la belleza pero no reconocen que la belleza no es exclusiva a la juventud.

Estos sectores son muy influyentes y cambian nuestra forma de pensar sobre el envejecimiento ya que el lenguaje sí importa y mucho, pues a través de las palabras creamos nuestra realidad y sepámoslo o no inconscientemente estamos reforzando la idea de que el envejecimiento es algo que debemos a toda costa combatir generando prejuicio, discriminación y resistencia ante un proceso que es inevitable en la vida.

Con una expectativa de vida en ascenso que hoy ronda los 75 años en muchos países, es absurdo pensar que nuestra vida va cuesta abajo después de los 35, donde por el contrario sin la necesidad de agradar, adaptarnos o socializar que tenemos cuando somos más jóvenes, entramos en una etapa donde va desapareciendo cualquier complejo de superioridad o inferioridad creado por el ego, somos capaces de relativizar las opiniones y sin necesitar la aprobación de nadie se desvanece nuestro afán de compararnos y competir con los demás, redescubriendo nuevamente nuestra esencia.

Al permitirnos ser nosotros mismos aceptando lo que somos, entramos entonces en un mundo inmenso de posibilidades donde somos conscientes de nuestra vulnerabilidad pero superamos los miedos, atreviéndonos a emprender cualquier proyecto siendo conscientes de ser felices y aprender durante el proceso.

Con la madurez, ya las experiencias nos han hecho lo suficientemente humildes para minimizar todo lo superfluo, disipar nuestras inseguridades, parar nuestro ruido mental y trascender los juicios, descifrando realmente a qué venimos al mundo y cuál es la verdadera sustancia de nuestra vida.

Entonces, ¿Es ésto cierto? ¿Es tan malo envejecer?

“Cuando me miro al espejo ya no busco la que fui en el pasado, sonrío a la que soy ahora, me alegro del camino andado y asumo mis contradicciones”

Carolina Herrera

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Photos by Vidar Nordli-Mathisen and Paolo Bendandi on Unsplash

 

Una Vida de Excesos

melissa-mjoen-385845-unsplashPhoto by melissa mjoen on Unsplash

Esta es tal vez una de las frases predilectas de los tabloides de prensa sensacionalista, lo que inevitablemente tenemos asociado en nuestro cerebro con titulares rojos, escandalosos, directos, cortos y provocativos.

Estos hacen referencia generalmente a conductas dañinas y abuso de sustancias de personas expuestas públicamente, pero en realidad no sólo ellos han vivido los excesos sino que todos de alguna forma hemos caído en ellos, en muchas ocasiones sin ni siquiera darnos cuenta.

Los excesos no son más sino un desequilibrio que trae alguna consecuencia evidente en nuestra vida, ya que el desbordamiento en una conducta implica el déficit de otra, con el desgaste físico y emocional que conlleva, a tal punto que llega el hastío cuando ya ni el exceso en la conducta es placentero.

Basta con observar cómo nos sentimos y qué nos aqueja para ser conscientes de los excesos en los cuales hemos caído y tal vez el que más rápidamente detectamos es el desmán con la comida y la bebida cuando no sabemos poner el límite entre sentirnos saciados o llenos hasta que nuestro cuerpo protesta con una indigestión o una espantosa resaca.

Así mismo, incluso actividades como el trabajo socialmente aceptadas como positivas, cuando se da  en exceso llevándolo a niveles inalcanzables de exigencia pueden ser considerado una adicción que afecta nuestra salud a través de cuadros de ansiedad y estrés crónico.

De igual manera todos sentimos que carecemos de tiempo, sin embargo, hacemos un uso desmedido del celular, las redes sociales, la televisión o Internet, exceso de distractores que nos  privan de realizar las actividades realmente importantes que podrían tener un mayor impacto en nuestra vida.

Nuestras finanzas personales por supuesto no son la excepción, pues muchos empezamos el nuevo año con la realidad de pagar las cuentas del hiperconsumo producto del derroche de las pasadas fiestas, cuando en la euforia de la temporada compramos cosas que no eran necesarias y sólo terminarán acumuladas en nuestras casas, generando caos y desorden.

Este tipo de conductas compulsivas por las que todos hemos pasado en algún momento surgen en nuestra vida como una respuesta inconsciente de viejos hábitos aprendidos que conllevan una gratificación emocional que nos alivia la angustia y la ansiedad temporalmente.  Sin embargo, lo que en principio es una gran fuente de recompensa, con el tiempo sólo se convierte en arrepentimiento.

Por ello al ir identificando nuestros excesos mejoraremos nuestra capacidad de poner las cosas en su justo medio y canalizaremos nuestro foco a tomar las decisiones que nos permitan actuar en coherencia para llevar una vida en equilibrio.

“Además de tratarse de una economía del exceso y los desechos, el consumismo es también y justamente por ésta razón, una economía del engaño.  Apuesta a la irracionalidad de los consumidores y no a sus decisiones bien informadas tomadas en frío; apuesta a despertar la emoción consumista y no a cultivar la razón”

Zygmunt Bauman

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Photo by Aarón Blanco Tejedor on Unsplash

“Mi Único Día Feliz, el Día de Pago”

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Hace unos años cuando era empleada solíamos bromear con ésta afirmación en el trabajo, con los maravillosos días de pago y si era día de recibir alguna bonificación especial mucho más porque ese día todo el mundo madrugaba con ánimo, llegaba puntualmente sin ningún contratiempo en el camino, estábamos de buen humor y desbordábamos una gran sonrisa que impregnaba el ambiente de alegría, como solemos decir, ese día nos levantábamos con el pie derecho.

Si ese día resaltaba por lo especial, ya se imaginarán entonces como transcurrían los demás días…lo cual no es nada extraño ya que comúnmente vinculamos la felicidad con la prosperidad y ésta última con la abundancia material y en ese orden de ideas nos sentimos desafortunados si carecemos de riqueza económica convirtiendo la vida en un padecimiento en lugar de disfrutar lo que tenemos.

Contrario a lo que creemos, la prosperidad no es ajena a nadie y se manifiesta en nuestra vida de muchas maneras, relaciones, paz interior, talento, creatividad, resiliencia y por supuesto en lo material; empero seguramente a muchos esto les sonará sólo a palabras bonitas cuando han experimentado una situación económica difícil, porque en esos momentos tenemos la tendencia a centrar toda nuestra atención en nuestras carencias.

Al focalizarnos inconscientemente en la escasez entramos en un laberinto sin salida ya que con ello sin darnos cuenta estamos sólo socavando nuestra autoestima, determinación y la actitud con la cual encaramos la vida, creando un día a día de miedo, preocupación e impotencia, con lo cual no es extraño que en nuestra realidad no se vislumbre la solución.

Por el contrario, al tener una actitud de ver el lado bueno a la situación y encontrar algo nuevo que aprender de la misma haciendo el ejercicio de centrar nuestra atención en toda la abundancia que tenemos en la vida nos sentiremos felices, afortunados y confiados de que tenemos el empuje para trascender la situación y poder disfrutar de la bendición que hay detrás de ella.

Este aparente pequeño cambio de percepción transformará por completo nuestra programación mental negativa, con lo cual dejaremos de vernos como una víctima de las circunstancias y nos haremos responsables por la misma, dando el primer paso para materializar la abundancia que queremos ver en nuestra vida.

“Las cosas no cambian, cambiamos nosotros”

Henry David Thoreau

 

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Photos by Sharon McCutcheon on Unsplash

Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes….

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¿Quién no ha hecho resoluciones de nuevo año? Se plantea objetivos, intenta perseguir esos fines y se deja guiar por esos propósitos y sí, ¿Qué sería de los seres humanos sin éstos deseos?

Sin embargo, con el pasar de los meses nos vamos desanimando si la brecha entre nuestra expectativa es muy lejana al resultado y aún si logramos cumplir algunas de esas metas siempre queda una sensación de frustración con las nunca logradas o cuando el desenlace final no era realmente el que esperábamos.

Como frustrada de las resoluciones de nuevo año en recuperación, me di cuenta que la mayoría de mis objetivos siempre estaban planteados en términos del tener, la apariencia,  el lucro, el perfeccionismo y la competencia, en vez del aprendizaje en el proceso y el disfrute de la vida misma.

Adicionalmente, dichos propósitos me llevaban a no aceptarme, negar mi presente y sentir que nunca era suficiente, aunado a la ansiedad que me producía la necesidad de control permanente de un futuro que es totalmente imprevisible.

Por ello abandoné las resoluciones de nuevo año y en lugar de hacer una interminable lista de ambiciones y tareas, hoy elijo a cada momento hacer lo que se siente bien para mí, con el equilibrio y la tranquilidad de honrar verdaderamente mis principios, lo que a la larga me ha llevado adoptar eficazmente los hábitos y las acciones necesarias para vivir lo que para mí significa una vida verdaderamente plena y feliz.

Y aunque la ambición no tiene nada de malo y por supuesto que éste principio de vida no tiene que ser el tuyo, si te sientes identificado con el sentimiento de frustración de las resoluciones de nuevo año como yo, puedes empezar por direccionar tus deseos en función de cómo realmente queremos sentirnos, así por ejemplo en vez de hacer una resolución para ir diariamente al gimnasio en el nuevo año lo que puede tener como resultado que el día que no vayas lo sientas como un fracaso, puedes en su lugar enfocarte en tratar siempre tu cuerpo con la consideración, amabilidad, benevolencia y atención que merece.

Sin embargo, si al abandonar las resoluciones que te propones cada año te hace entrar en pánico y sientes que tu mundo colapsa, intenta ser flexible con las expectativas que te planteas, con lo cual estarás aceptando que no hay uno sino miles de futuros posibles y las oportunidades siempre estarán allí.

“La vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes”

John Lenon

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Una nueva Crisis está en el ambiente….

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Basta con leer la prensa salmón por estos días para saber que una nueva crisis está en el ambiente y esto no debería tomar por sorpresa a nadie, pues si hay algo que podemos afirmar con total certeza es que siempre habrá una próxima recesión, por lo cual las especulaciones son referentes a precisar cuándo, cómo, dónde y por qué.

Sin embargo, con mucha facilidad en las épocas de bonanza solemos olvidar éstas fluctuaciones cíclicas de la actividad económica que tendremos oportunidad de experimentar  no una sino varias veces en mayor o menor medida a lo largo de nuestra vida.

Por lo cual partiendo de que tenemos claro que la crisis está en camino debemos asumir la responsabilidad e ir construyendo una base sólida para que en vez de ver la próxima recesión desde una posición de víctimas pasando al grupo de la queja que aún confía en que el Gobierno de turno resuelva la situación; pongamos nuestro plan en marcha desde ya y empecemos atacar nuestros puntos débiles.

Aunque suena muy obvio un buen comienzo para prepararnos es empezar por eliminar el hiperconsumo y dejar de gastar por encima de nuestras posibilidades, vender los bienes materiales que no necesitamos y que lejos de ser una inversión son una fuente de gastos, priorizar lo realmente necesario e importante y si aún no lo tenemos, destinar unos recursos para un fondo de emergencias.

Es posible que una crisis afecte el sector donde trabajamos o nuestro negocio, por lo cual bien vale la pena empezar a crear nuevas fuentes de ingresos aún si en el momento creemos que no las necesitamos, teniendo la tranquilidad de ser cada vez menos dependientes de un empleo o una única actividad.

Ahora bien,  si  ya tienes tus preparativos en marcha y tu plan está en acción, tal vez seas de aquellos que logre amasar una gran fortuna cuando todo salga desesperadamente a la venta.

“Sólo cuando baje la marea, sabremos quién estaba nadando desnudo”

Warren Buffett

La Magia del Buen Humor

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Cuando está a punto de finalizar un año, tendemos a sentirnos un poco nostálgicos y recordar varios momentos de nuestras vidas entre los cuales rememoré un maravilloso periodo en el cual estuve trabajando en la ciudad natal de mi madre en el Caribe, donde el buen humor está impregnado en la cultura y hace que el diario vivir sea más ligero, alegre, menos solemne y hace que la vida fluya distendida y agradablemente.

Siempre he admirado profundamente las personas con buen humor porque es algo que no se me da naturalmente, y cuando hablo de buen humor no me refiero simplemente a los chistes, sino aquella exquisita característica en el carácter que se refleja en una actitud de tolerancia que empieza por uno mismo, esa estupenda capacidad de relativizar las dificultades y los acontecimientos externos y permite no tomar las cosas de forma personal.

Sin embargo en nuestras sociedades vivimos con mucho afán por tener la razón y nos enfrentamos por tenerla, especialmente si detrás hay intereses económicos, ego, dogmas o poder, es entonces cuando el buen humor abre un espacio para mirar el mundo con otros ojos, elegir libremente desde qué posición queremos ver la vida y enriquecer nuestras posibilidades para abordar nuestros problemas desde una perspectiva diferente convirtiéndose en un gran recurso ante la adversidad.

Lejos del tinte de superficialidad con el cual se puede ver el humor en muchas ocasiones, éste denota una gran inteligencia al hacer un comentario oportuno que pone la nota de color en cada momento, es el camino para empezar a relativizar todo, ser más flexibles, reírnos de nosotros mismos y propiciar el autoconocimiento y la autocrítica.

El buen humor nos permite mejorar nuestra relación con los demás, ya que es un espacio humano para conectarnos genuinamente y debatir de forma más creativa, ya que la risa relaja, desbloquea un momento incómodo, lima asperezas, acerca, es contagiosa y propicia la comunicación al captar de inmediato la atención de nuestro oyente.

Finalmente aparte de los beneficios que conocemos para nuestra salud, el buen humor al igual que consumir chocolate, estar enamorados o tener un orgasmo, libera endorfinas que tienen un efecto analgésico en nuestro organismo y aumentan nuestra sensación de bienestar y felicidad en la vida, sin olvidar que no hay nada más frugal pues ¡Es completamente gratis!

“Un día sin reír es un día perdido”

Charles Chaplin

¡Ignora a los demás!

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Una de las etapas en la cual sentimos mayor vulnerabilidad es sin duda la adolescencia, donde tenemos esa sensación de malestar, intranquilidad y temor de no sentirnos suficientemente atractivos, inteligentes, apreciados y aceptados en nuestros grupos sociales y emergen todo tipo de inseguridades que pueden incluso trascender a la edad adulta adoptando muchos mecanismos de defensa como la timidez, el aislamiento social y la paranoia.

Así mismo, las inseguridades pueden también alentar conductas compensatorias como la arrogancia, el narcisismo o la agresividad que en muchos contextos se materializan a través del dinero y lo que en la adolescencia podía simplemente ser el deseo de exhibir los tenis de moda, en la edad adulta se convierte en la necesidad de mostrar que tenemos el mejor cargo, la casa más grande, el carro más costoso y podemos permitirnos ciertos lujos.

Es claro que todo lo material nos permite una mejor calidad de vida y nos brinda bienestar cuando no pretendemos encontrar nuestra felicidad en ello o compensar nuestras inseguridades adquiriendo objetos no para nuestro disfrute sino para impresionar a los demás, con una necesidad permanente de demostrarles lo exitosos que somos a través de los bienes que poseemos en un vano intento de negar la falta de confianza en nosotros mismos.

 Cuando usamos el dinero como medio de defensa, nos encontraremos trabajando solo para obtenerlo en ocupaciones que aborrecemos y nuestros gastos tenderán a crecer al mismo ritmo en que aumentan nuestros ingresos.  No será una sorpresa entonces que gastemos cada vez más, ya que el dinero siempre será poco en un contexto de comparación permanente con los otros, pues nada material será suficiente para cubrir nuestras inseguridades.

Para evolucionar en la vida y realmente hacernos responsables ¡hay que parar esto!, nuestra felicidad debe ser nuestra prioridad y la confianza en nosotros mismos es el primer paso que nos abrirá la puerta.

Si tienes muchas inseguridades, ¡bienvenido al club! solo eres como el resto de todos los mortales, pues todos los seres humanos hemos vivido alguna clase de inseguridad a lo largo de nuestras vidas pero éstas pueden ser superadas siendo conscientes que son una cuestión de perspectiva con una gran carga de creencias subjetivas sobre nosotros mismos que pueden ser transformadas.

Para ello debemos empezar por olvidarnos de compararnos con los demás entendiendo que sus juicios, creencias, opiniones y sus vidas no son de nuestra incumbencia y al ignorar sus comentarios o actitudes no por descortesía sino entendiendo que son su forma de entender y percibir el mundo, nunca los tomaremos de forma personal impidiendo que nos afecten.

No está en nuestro ámbito de control la forma en que juzguen y actúen las demás personas, pero si está totalmente bajo nuestra elección la reacción que asumimos y la importancia que le damos a lo que los demás piensan de nosotros o desde nuestra percepción lo que creemos que piensan de nosotros.

Cuando decides enfrentar tus inseguridades, confiar en ti y ser feliz, los juicios y opiniones de los demás dejarán de ser importantes y el dinero ya no será un medio para deslumbrarlos, sino que pasará a ser realmente un recurso a tu favor para materializar tus sueños.

“Nunca te preocuparías por lo que la gente piense de ti, si supieras que tan poco lo hacen”

Olin Miller

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Todo es Temporal

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Ad portas de un nuevo año es inevitable sentir el paso más rápido de los días y la nostalgia del proceso de dejar ir, como cuando en el otoño los arboles pierden sus hojas preparándose para el invierno pero luego emergen aún con más belleza y esplendor en la primavera.

Todos sin excepción estamos sujetos al cambio y aunque dejar ir lo que no nos están sirviendo para nuestro bienestar debería ser un proceso natural, la mayoría resistimos el proceso a través de los apegos a las personas, los objetos, los roles, el estatus, los cargos, los sitios; en un camino fútil de buscar la felicidad duradera en todo aquello que es transitorio.

Los apegos al pasado nos pueden llevar a sentir rabia y resentimientos por lo que consideramos que alguien nos hizo, descontento y sufrimiento por alguna situación difícil que tuvimos que atravesar, culpas y remordimientos por lo que creemos que debimos haber hecho y no hicimos, llevándonos a ver nuestra realidad desde creencias, juicios, opiniones y conceptos ya obsoletos y mantenernos anclados en una actitud de lamento sobre lo que ya no tenemos opción de cambiar pero si de superar.

Por el contrario, el apego a algo que no tenemos y creemos que nos hace falta para ser felices nos lleva a proyectar nuestra vida en el futuro por la convicción de lo que nos traerá o hará de nosotros, generándonos una sensación presente de ser seres incompletos, llevándonos a vivir en la ansiedad y el estrés de no tenerlo, la preocupación permanente de cómo obtenerlo y el miedo a nunca llegar a conseguirlo o perderlo.

Al aceptar esta perspectiva de temporalidad y comprender que es inútil aferrarse a algo ya que todas las cosas vienen y van en nuestra vida, seremos conscientes de nuestra propia inpermanencia y la de nuestros seres queridos, centrando nuestra atención en vivir realmente el presente, disfrutando y agradeciendo por cada momento.

Aunque el cambio es permanente, es inevitable ver un nuevo año como una oportunidad de dejar ir el pasado y trazar una nueva ruta de vida sin apego a las expectativas reconociendo que nunca hemos tenido ni tendremos nada bajo nuestro control, viendo los desafíos como lecciones para aprender y trascender, adaptándonos de mejor forma al cambio al fluir naturalmente con la incertidumbre, relajándonos y viviendo cada experiencia presente con plena consciencia de que así la juzguemos como positiva o negativa para nosotros, ésta siempre es temporal.

“Ningún hombre puede pisar dos veces el mismo río, pues nunca es el mismo río y nunca es el mismo hombre”

Heráclito

 

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